Algunos días, la organización del tiempo, algo difícil de por si, se complica mucho. Y tenemos que hacer malabarismos con el tiempo… porque aunque nos gustaría tener un día con 4 ó 6 horas más, al final el día tiene lo que tiene: 24 horas. Eso es inexorable. No conozco a nadie que haya conseguido tener un sólo minuto más en su día, ¿tú conoces a alguien que lo haya conseguido?
Lo que si que podemos conseguir es aprender a organizar el tiempo que disponemos. Aunque haya veces que sea francamente difícil. Por ejemplo, en el trabajo, cuando tienes que presentar un informe muy importante y no paran de hacerte llamadas por teléfono. O cuando tienes que sacar tu lado más creativo para hacer una propuesta a un cliente, y tienes que hacer muchas pequeñas cosas “que no pueden esperar”. Y no digamos nada, cuando se mezcla la vida familiar con el trabajo. ¡¡Entonces si que es importante saber organizarte bien!!
Ayer, por ejemplo, fui por la tarde al hospital con mi hijo Alex, porque estaba con fiebre desde hacía 6 días. Y ya sabéis lo que implica el hospital. Horas y horas de espera. Unido a la preocupación de ver a tu pequeñin sin fuerzas. En esos momentos lo importante es a lo que realmente hacemos caso, y lo demás, pasa a un segundo plano
Pero hay momentos en los que no nos resulta tan fácil decidir qué es lo importante y qué no lo es (aunque sea urgente). Por ese motivo es tan importante el tenerlo claro de antemano en tu interior. Es muy importante el saber cuál es nuestra escala de valores. En todos los sentidos: en el grande, a nivel de saber colocar las cosas del trabajo y de la familia bien; y también en el pequeño, a nivel de, en el trabajo, saber colocar las cosas en orden a su importancia. Por ejemplo, en el trabajo, siempre será más importante sacar tiempo para presentar una buena oferta a un cliente, que el dedicar tiempo a organizar las facturas. Y, por ejemplo también, siempre será más importante saber decir adios al trabajo a cierta hora, para pasar unas horas con nuestros niños.
Pero eso no nos resulta nada facil. Bien porque nos procrastinamos, o bien porque no sabemos decir “adios” al trabajo y “hola” a nuestros hijos. Pero es muy importante que, al menos, lo intentemos. Porque está en juego nuestra felicidad. Así de sencillo. Así de grande.
Te invito a dedicar un tiempo a reflexionar qué cosas son realmente importantes para ti. Que lo hagas por escrito. Y que, incluso, si te ayuda, que les pongas una nota a cada cosa que pongas. Y luego, cuando lo hayas hecho, te invito a que lo compares con tu día a día actual. Y que, si es necesario, que empieces a hacer cambios. Todo lo grandes que te atrevas a hacerlos. Pero empieza a hacer cambios, para estar cada vez más en la linea de lo que realmente quieres vivir.
Si no, estarás renunciando a ser feliz. Así de sencillo. Así de grande. Siento repetirme. Pero es que es así de sencillo y así de grande: estarás renunciando a ser feliz.
Por cierto, ¡¡Alex está mejor hoy!!
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Muy cierto, a veces es dificil decir adiós al trabajo.
Mateo @ Coaching en México