Historia de ranitas
Hoy, no sé porqué, me ha venido a la mente una historia que oí hace bastante tiempo.
Hablaba de un grupo de ranitas que iban por el bosque, cuando dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, se desanimaron bastante. Era imposible que sus dos amigas consiguieran salir de allí. Y le gritaban que no hicieran esfuerzos, que era imposible. Una de las dos ranitas, sin embargo, seguía intentando con todas sus fuerzas conseguir salir del hoyo. Saltó, saltó, saltó, cada vez poniendo más fuerzas hasta que al final… ¡¡lo consiguió!!
Sus compañeras estaban asombradas. La ranita les dijo que era sorda y que gracias por haberla animado a esforzarse más y más. Gracias a sus ánimos había conseguido salir del hoyo.
Palabras de otros
Cuando uno reflexiona sobre esta historia, lo primero que nos viene a la mente es que las palabras de los demás nos pueden condicionar bastante. Una palabra destructiva dicha a otra persona, puede destruirla.
El juego interior
Sin embargo, a mi me gustaría poner el foco en lo que Timothy Gallwey denomina “El Juego Interno”. Todos tenemos en nuestro interior un juego interno, más allá del juego externo. Y en ese juego interno, estamos “luchando” con nosotros mismos. Y es el juego más crucial que tenemos que ganar. Gallwey se atrevía a decir que “el enemigo somos nosotros mismos”. Todo lo que está en nuestras mentes y en nuestro interior, se refleja y se materializa en el exterior. Por eso es tan importante jugar bien en nuestro interior.
¿Quién no ha oído en su interior frases como “no lo vas a conseguir”, “está muy difícil”, “no estás preparado”, “ya lo intentaste y no fuiste capaz de conseguirlo”, etc.? Yo por lo menos, lo he escuchado en multitud de ocasiones.
Y podemos escucharlas… o ¡¡¡podemos hacernos los sordos!!
Hazte el sordo
Si decidimos no escucharlas, podremos escuchar a otras vocecitas, más suaves, a las que antes ni siquiera éramos capaces de oírlas, que no dicen: “si lo intentas, puede que lo consigas”, “por lo menos habrás hecho todo lo que está en tu mano para conseguirlo”, “venga, saca toda su fuerza”. Y entonces, saldrá nuestra verdadera fuerza que, créeme, es bastante mayor de lo que te atreves a pensar.
Para terminar quiero ponerte una frase que leí en un artículo que me llamó la atención. Contaba que en la NASA (USA) hay un poster de una abeja que dice:
“Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar;
lo bueno es que la abeja no lo sabe”.
Te propongo que hagas oídos sordos a las cosas negativas (que te digan otros y que te digas tú) y que empieces a creer en tu fuerza. ¿Te apuntas?

Juego Interior. Imagen Austris-Augusts
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