Llevo una temporada afrontando varios retos. Eso hace que esté algo descolocada internamente. Cualquier cambio, cualquier reto, de primeras, siempre nos desestabiliza. Eso es normal, no hay que luchar contra ello. Lo que hay que conseguir es ser capaz de seguir avanzando en esos retos.
El otro día, hablaba por whastapp con una persona con la que colaboro en varios proyectos, José. Le conozco sólo desde hace un año y medio, pero le quiero mucho y con él me siento muy a gusto. La conversación en cierto momento fue esta:
José: “¿qué tal estás?”.
Yo: “Muy bien. Con muchos retos internos y externos. Pero estoy convencida de que al final los sacaré adelante”.
José: “Yo también estoy convencido. ¿Internos?”.
Yo: “Internos porque para sacar mis talentos, para sacar adelante los retos externos, necesito “luchar” con ciertos miedos”.
José: “¡Ánimo! Ya quedaremos y hablamos de esos miedos que no tienen por qué estar ahí!”
Yo: “¿Conoces a algún Juan Sin Miedo?” (con muchos emoticonos de risa)
José: “Si. Es el ser que eres”.
Su respuesta que desarmó completamente. Léela por favor: “es el SER que eres”. ¡Dio en el clavo totalmente! El SER que soy, mi ESENCIA, está totalmente por encima de mis miedos, de mis creencias limitantes. Mi esencia esta incluso por encima de mis principios, de mis valores… mi esencia es más, mucho más.
Te voy a contar un cuento, que le escuché a mi gran amiga y maestra Sara Ferreras.
“Había una gran mansión, de esas en donde hay todo un séquito de sirvientes. El Amo se había ido de viaje.
En su ausencia, cada uno de los sirvientes se siente en derecho de reemplazarlo: el jardinero comienza a dar órdenes, arrogándose la autoridad de hacerlo, hasta que es la cocinera quien “toma la batuta”, para luego ser desplazada por el mayordomo… y así sucesivamente: cada uno de ellos toma decisiones que luego serán revocadas o confirmadas por el siguiente, generándose un gran caos. Porque, lógicamente, el jardinero piensa en términos de jardinería, la cocinera como cocinera, y así sucesivamente…
Esto es así hasta que el Amo, desde lejos se entera. Entonces envía a un mayordomo interno para que lo sustituya, va tomando nota de lo que sucede e informa al Amo, comenzando a instituirse cierto orden en medio del caos, mientras que están a la espera del Amo.”
En muchas ocasiones, cuando observo a mis clientes, o cuando me observo a mí misma, descubro que están/estoy dejando que tome las riendas sus sirvientes: el que le encanta trabajar, el que busca descansar, el que busca dinero, el que quiere prestigio, el que busca ser querido,… Todos son necesarios: una gran mansión necesita del jardinero, de la cocinera, del chofer, de la persona que hace las habitaciones. Todos son necesarios. Y, al mismo tiempo, no son el AMO.
Tu esencia es mucho más. Mi esencia es mucho más.
Por eso, ante nuestros miedos, ante nuestros pensamientos limitantes, es necesario, (crucial diría yo) que nuestra ESENCIA tome las riendas. Desde nuestra esencia nuestros miedos pierden fuerza. Desde nuestra esencia nuestros pensamientos limitantes se desmontan. Nuestra esencia es la que tiene toda nuestra Fuerza, nuestro Poder.
Así que, gracias amigo José. Te doy gracias por lo que me recordaste. Quiero que mi esencia tome el volante. Quiero que mi esencia dirija mi pasos.
Y tú, ¿quién quieres ser: Juan Sin Miedo o tu Esencia?
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