Acabo de ver en El Portal del Coaching, de mi amiga Magda Galvez, un video que me ha impresionado.
Les invito a verlo en primer lugar.
¿Qué les parece? Impresiona la coordinación de tantas personas juntas, el ritmo, el movimiento, cómo manejan milimétricamente los espacios, los sonidos totalmente coordinados… y encima (eso es algo que siempre me ha impresionado de los bailarines), con una sonrisa, como si estuvieran haciendo algo sencillo, fácil.
Conforme lo estaba viendo, me venía a la cabeza un pensamiento reiterativo: ¿Cuántas horas de ensayo necesita algo así? Porque tengo clarísimo que algo tan brillante es fruto de horas y horas…. y horas de trabajo, de ensayos, de rectificar, de corregir.
A veces vemos cosas grandiosas, a veces vemos equipos que hacen las cosas muy bien… y nos parece que ha surgido casi casi por casualidad. Las obras de los grandes genios… casualidad (eran genios, ¿no?), la magia del Circo del Sol, …. bueno, es que son artistas increibles.
Y nos gustaría ser como ellos, tener su ritmo, tener su inspiración, tener su destreza, tener su…. Pero no nos engañemos, Beethoven decía que “La inspiración siempre le encontraba trabajando”. En cualquier persona que haga obras grandiosas encontraremos lo mismo: un 20% de inspiracion, un 80% de trabajo disciplinado (las proporciones las invento yo, pero cualquier estudio que busquen les demostrará que predomina el trabajo).
Por tanto, pensemos en qué queremos construir, qué queremos transmitir al mundo. Como equipo, como profesional, como persona…. Piense, ¿qué quiere dar al mundo?
Y luego… trabajo, trabajo, trabajo…. horas y horas y horas de ensayo, de hacer, de poner en marcha, de rectificar, de alinear…. La esencia está en el trabajo, en el esfuerzo, en la voluntad. Si no, hasta los mejores se quedarían en el “¡¡Cómo me gustaría…!”
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El artículo me pareció tan interesante que sin pensarlo invité a mi hijo adolescente a que reflexinase con él.Aunque en un primer momento, la respuesta no fue la más apropiada, porque lo relacionó con mis "sermones" confío en que le llegue a su corazonzito y le haga ver las cosas desde otro punto de vista.
Disfruto y aprendo con tu blog .Gracias por compartir tus rflexiones.
Mariló
Mariló, no sabes cuánto me ha gustado tu comentario. Te agradezco que lo hayas compartido.
Y te felicito por ese amor y cuidado que refleja lo que me cuentas sobre tu hijo. He trabajado durante más de 15 años con adolescentes y se bien que a veces lo que viene de papá y mamá es lo que más rechazan. Sin embargo, es esencial que él vea tu dedicación a él, tu preocupación,… y, sobre todo, tu AMOR a él. Nada hay más fuerte que el amor. El tiempo va trayendo los frutos de lo que se ha sembrado. Y la adolescencia es una etapa necesaria y esencial en la que el niño deja de ser niño para empezar a definirse como hombre… y el padre acompaña (a veces desde el silencio y desde el ejemplo, más que desde los "sermones").
Lo que siembras dará su fruto, tenlo seguro.
Y tu hijo… seguirá creciendo y aprendiendo a reflexionar y a hacer sus propios pensamientos. Con tu ayuda y con su libertad.
Gracias por estar al otro lado. Un beso desde el corazón, Élida