Hace dos días tuve una sesión con una cliente. Quería trabajar un tema concreto, encaminado a su gran objetivo, al que cada vez se va acercando más y más. Como saben, así va el Coaching: el cliente define el gran objetivo (aquello que quiere lograr cuando acabe el proceso) y entre medias, en las sesiones concretas, va definiendo pequeños objetivos (o metas) que van llevándole hacia ese objetivo final.
Bien, pues al trabajar el objetivo concreto de esa sesión, mi cliente definió una serie de mecanismos que ella tenía implementados en su interior y que le impedían conseguir lo que ella quería. Cada vez que pasaba X, ella notaba que comenzaban a operar una serie de mecanismos. Lo definimos como el Círculo Vicioso (porque le llevaban a un lugar al que ella no quería ir). Y muchos de esos mecanismos, como suele ser normal, pasaban por pensamientos y expectativas.
Una vez definida esa realidad (en la que en muchas ocasiones hay toma de conciencia, puesto que realmente la persona no se ha parado nunca a pensar en esos mecanismos aprendidos e implementados), decidimos definir lo que llamamos el Círculo Virtuoso. Si queremos ir a otro lugar, ¿qué mecanismos deberíamos poner en marcha? Y se puso a la búsqueda de pasos concretos que contrarestaran esos pasos del Círculo Vicioso.
Y aquí surgió una cosa que me encantó, y en la que, estoy convencida, está la magia del Coaching. En un paso en el que en el Círculo Vicioso, ella entraba en Pensamientos (del tipo de: ¿qué estará pensando?, ¿qué debería hacer yo?, ¿cuándo me valorará esto?, …o del tipo que sean), cuando yo le pregunté: ¿cómo quieres contrarestar este paso para no entrar en él?, ella, con una voz firme y con enorme energía, dijo: “¡¡pues entrando en Acción!! Nada de quedarme parada pensando, sino ponerme a hacer lo que en ese momento yo crea que debo hacer!!”. Y ambas sabíamos que en ese cambio había un clik inmenso en su interior.
Pasar del pensamiento a la Acción. Puro Coaching, pura magia. Pasar del: “Parálisis por el Análisis”, como siempre lo define mi amigo y gran Coach, Josepe, a la Acción.
¿Cuántas veces se bloquea por pensamientos? ¿cuántas veces analiza tanto una situación… que al final no hace nada? ¿cuántas veces son esos pensamientos los que generan unas expectativas que realmente eran infundadas… y la acción le hubiera dado mucha más información y resultados?
No hace falta estar en un proceso de coaching para tomar conciencia de ello. Por favor, cuando entren en esa dinámica de pensamientos que paralizan…. ¡¡pasen a la acción!! Hagan algo, lo que sea, pero algo. Además, si es posible, que implique también movimiento del cuerpo. El cuerpo es un gran aliado: cuando la mente se atasca… el cuerpo sabe sacarla.
Esto es como rodar una gran película: luces, cámaras y ¡¡ACCIÓN!!
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