Mente proactiva. Todos tenemos deseos, queremos conseguir algo. Todos. Sin embargo, en mis años estudiando al ser humano, he constatado como muchas personas encuentran la excusa perfecta para paralizar proyectos, o para desanimarse, cuando hace frío, o llueve (“es que estoy como el tiempo”, “no sé qué me pasa, debe ser el tiempo”, “estos días me generan melancolía”…), o cuando son tratados mal por otra persona.
Hace años me leí el fabuloso libro de Stephen R. Covey “Los 7 Hábitos de la Gente altamente Efectiva”. En él, Covey habla de la mente Reactiva y la Mente Proactiva.
Mente Reactiva y mente proactiva
Las personas reactivas son aquellas que están condicionadas, por lo externo, por la educación que han recibido, por los condicionantes de su vida (“es que mi jefe es…”, “si mi mujer fuera…”, “si tuviera…”). Tanto que hasta el propio clima las condiciona: si hace sol están alegres y pueden hacer sus planes. Si llueve o hace frío… ya no puedo hacer mis planes, o me pongo de mal humor.
Las personas Proactivas, por el contrario, no están condicionadas por factores externos. Les afectan (claro que si) pero no les condicionan. Su conducta, sus acciones, sus comportamientos, sus respuestas ante las cosas que les van pasando en la vida no dependen de las cosas de fuera (climatología, suerte, defectos de los demás, ambiente, educación recibida, etc.). Su conducta está basada en una respuesta elegida. Y esta respuesta está basada en los principios que gobiernan su vida: sus VALORES.
Por ejemplo: ante una persona que me está tratando mal, si soy una persona reactiva mostraré un comportamiento bien de hundirme (con tristeza o yéndome a un rincón) o bien de atacar (respondiendo con malos modales). En cambio, si soy una persona Proactiva, si uno de mis valores es tratar bien a los demás, responderé con un comportamiento sereno, de respuesta equilibrada. No dejaré que el mal humor o los defectos del otro, me lleven a mostrar un comportamiento (reacción) que yo no deseo, porque no está alineado con mi VALOR.
La última libertad
Viktor Frankl, el psiquiatra austriaco del que hable hace poco en un artículo (pincha aquí para leerlo), lo expresa muy bien en esta frase: “A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino”. (Frankl, 1946). La última de las libertades que tengo es elegir mis respuesta.
Haga frío, lluvia o un día gris (dentro o fuera de mi corazón), yo puedo ELEGIR mi respuesta. Yo puedo hacer que en mi interior brille el sol de mis Valores.
Piensa tus valores
Te invito a hacer el siguiente ejercicio: (hazlo por escrito, escribir ayuda a concretar mejor los pensamientos)
+ ¿Qué valores son los verdaderamente importantes para ti?
+ ¿Con qué acciones demuestras que estás viviendo esos valores? (recuerda que un valor en sí no es nada, necesita actos que lo hagan vida)
+ ¿qué situaciones o personas hacen que reacciones con mente reactiva?
+ ¿qué valor puedes no estar viviendo en esa situación?
+ ¿qué acciones puedes implementar para fortalecer y vivir ese valor en esa situación?
Vivir coherente con tus valores
Tú y yo sabemos una cosa: la persona es feliz de verdad cuando está viviendo de forma coherente con sus valores, cuando está alineada con ellos. Y sabemos otra cosa: el movimiento se demuestra andando. Por tanto, con las respuestas que hayas obtenido a estas preguntas, ponte un plan de acción y… ¡¡a vivir tus valores!!
Recuerda: al poner en acción tus valores estás haciendo que en tu interior el sol brille de verdad. ¿Quieres?
¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!
3 Comments
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GRACIAS!!!!!!
Susana G.
Gracias Elida, porque tú fuiste la primera coach q me planteaste tomar conciencia de mis valores.
Recuerdo muy bien el ejercicio que hicimos juntas, lo que descubrí y lo valioso que ha sido y sigue siendo en mi vida.
Gracias x compartir de nuevo este tema y plantearnos cómo ahondar en ello.
Un abrazo!
Cris M.
Gracias Elida!!!!!
Eres impresionante!!!!!
Guau!!!!!!que manera de tomar conciencia
Mayte