Mi cuerpo

¿Sabes? Estos días estoy pensando que no da igual lo que pienses. Jejeje, parece gracioso,… pero no lo es. No es lo mismo que pienses una cosa u otra. Porque al final lo que piensas va a influirte mucho en tu vida diaria.
Estos días estoy pensando en la importancia que deberíamos dar a nuestro cuerpo. Y que, lamentablemente no veo en muchas personas. No hablo de importancia a nivel estética (que a veces hay personas que ponen su foco en exclusiva en estar más guapos). No. Hablo de amar a nuestro cuerpo. Amarle, como amamos a nuestra mente, como amamos a nuestro corazón (emociones) y cómo amamos a nuestra alma.Lamentablemente, no lo veo. Especialmente en personas “demasiado espirituales”.
Para mí nuestro cuerpo forma parte, indisoluble, de nuestro ser. Yo no soy mi alma. Yo no soy mi mente. Yo no soy mi cuerpo. No. Yo soy un ser Holistico, es decir, soy un TODO más grande que la suma de las partes que me componen, y a la vez lo soy por las partes que me componen.
Por eso, mis huesos, mi cara, mi pelo, mis andares, mis volúmenes, mis brazos, mis defectos (por ejemplo, yo tengo el pie derecho en garra), todo eso, soy yo. SOY YO. Y me tengo que amar como soy. Y me quiero amar como soy.
Eso lo puede entender una persona que ha perdido el cuerpo de su hijo. Javier Alonso Sandoica lo expresa muy bien cuando dice: “nos regala la intuición de que ese alma de la persona querida era insustituible sin ese cuerpo“. Así es. Los padres de Marta del Castillo llevan sin poder dar sepultura a su hija desde que la asesinaron el 24 de Enero de 2009. Y no les sirve que les digan que su alma está con Dios, o que está en un lugar mejor. No. El ser humano sabe que lo que ama es todo… e incluye su cuerpo.
Por eso pienso que no da igual lo que pienses. No da igual si piensas que vas a reencarnarte a si piensas que vas a resucitar. No da igual. Porque si piensas que vas a reencarnarte, estás dejando de lado una parte importantisima de tu ser: tu cuerpo. Y yo no quiero dejar de lado a mi cuerpo. Igual que no quiero dejar de lado el cuerpo de mis seres queridos.
Se que habrá personas, amigos míos, que no creen esto. Quizás piensen que estoy “tocada del ala”. Pero me da igual. Estos días una gran parte de la humanidad celebra la Resurrección de Jesús. Gracias a Él, podemos creer que nosotros podemos resucitar cuando muramos. A mí me llena de alegría mi corazón, mi mente, mi alma… y también mi cuerpo. ¿Y a ti?
¡¡Aleluya!!

 

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