“¡¡¡Ufff, es que esto es muy difícil!!!”
¿Te suena esta frase? En diversas ocasiones, tanto en las sesiones de coaching con mis clientes como en la formación que imparto en diferentes grupos, he tenido la ocasión de escuchar esa frase. Creo que la mayoría de las personas la tenemos bastante integrada. Cuando un Coachee, después de explorar sus recursos y las opciones que tiene, empieza a trazarse un plan de acción, en ocasiones, le sale ese “protector” que lleva dentro (“pero eso va a ser difícil”, “tú no vas a poder hacerlo”, etc.) ¿Te suena?
Llevo oyéndolo muchos años. Es, a veces, nuestra respuesta automática. Quizás intenta protegernos ante lo que no conocemos bien (por ejemplo, nuestras capacidades, o nuestra creencia de que no las tenemos). El problema es que es una respuesta que, en la mayoría de los casos, nos limita mucho. Ya sólo con el lenguaje nos estamos poniendo limitaciones. El cerebro es bastante obediente: si le decimos “esto es muy difícil”, él nos dirá: “a sus órdenes” e inexorablemente, tomará esa situación como algo difícil, algo que le va a costar superar. ¡¡Es así de obediente!!
Y no estoy hablando de afirmaciones positivas simplemente. La verdad es que no creo demasiado en ellas. No creo en un simple: “¡esto va a ser fácil!”, y ya está. No. Estoy hablando de la ACTITUD con la que nos posicionamos ante las cosas. Una actitud realista, aunque valiente e ilusionada.
Muchas veces pongo a mi Coachee, o a mis alumnos de formación el siguiente ejemplo:
Imagínate un deportista de élite, que quiere superar una marca personal, o incluso mundial, que antes de comenzar su prueba, estuviera pensando: “No lo voy a conseguir, esto es muy difícil para mí, no lo voy a conseguir…” ¿Qué resultados crees que tendría? Honestamente, pienso que no estaría nada motivado en sus entrenamientos y que, probablemente, no lograría batir esa marca.
Ahora imagínate ese mismo deportista, afrontando la prueba con los siguientes pensamientos: “Esto va a requerir mucho esfuerzo por mi parte, tendré que dar lo mejor de mí mismo, pero al final lo puedo conseguir, o por lo menos voy a intentarlo“. ¿Qué resultados crees que tendría? La verdad es que no se puede predecir si batiría la marca o no, pero lo que está claro es que parte de una ACTITUD totalmente distinta y que, esta, sin ninguna duda, le hará obtener resultados totalmente diferentes al primero. A mí me encanta pensar sobre este tema en Nadal. Siempre sale a dar su mejor versión.
Te invito a pensar sobre este punto. ¿Qué actitud ELIJO tener ante las situaciones que tengo que afrontar? (He puesto elijo con mayúsculas, porque, no tengas ninguna duda, la actitud que tomamos se elije) ¿Cuánto de freno me pongo a mi mismo? y ¿cuántas veces doy todo lo mejor de mi… sabiendo que al final lo importante no es lo que obtienes, sino la satisfacción que sientes al pensar que tú, por lo menos, lo has intentado y has dado todo de ti?
Despierta al Nadal que llevas dentro… ¡¡y atrévete a brillar!! ¿Te atreves? ¿o prefieres seguir pensando que “es muy difícil”?
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Totalmente de acuerdo, ¡me encanta la palabra ACTITUD! y sobre todo ese GRAN matiz que significa el ELIJO… ¡fundamental!
Besos,
Jorge C.