Un año de mi Ictus

Hoy hace un año que me dio el Ictus. Hoy la vida me ha regalado un segundo cumpleaños, ¡¡qué suerte tengo por tener dos días en los que celebrar mi cumpleaños!!

En este año he aprendido pequeñas cosas, pero muy importantes. A disfrutar de las cosas pequeñas de cada día. A veces estamos demasiado metidos en el trabajo, en la hipoteca, en el darle a nuestros hijos lo mejor (de cosas materiales) y se nos olvida lo realmente importante: pasar ratos de disfrute con nuestros hijos, con nuestro esposo, con nuestros amigos. Y se nos olvida que las cosas pequeñas son las verdaderamente importantes.

Se nos olvida también que la vida es más importante de lo que nos pensamos. Y se nos olvida vivir las cosas bien: y nos enfadamos por cosas que, cuando las pensamos después, descubrimos que no eran tan importantes. A veces son incluso “estupideces” que nos han distanciado (aunque sea sólo un momento) de alguien que realmente nos importa. ¡¡Y se nos olvida que lo más importante es la persona y no lo que ha pasado!! Y nosotros hemos aprendido a, por lo menos, estar más atentos a esas cosas que nos distancian y evitarlas en lo que podamos. Y a perdonar y a pedir perdón. Porque eso nos junta más al otro, al que queremos, aunque a veces no sepamos demostrarlo.

Y se nos olvida que cada día, cuando empieza, es una nueva oportunidad de vivir nuestra vida, empezando de nuevo, viviéndola como queramos hoy, independientemente de cómo la vivimos ayer. Aprendiendo de nuestros fallos de ayer, pero sobre todo, pensando cómo queremos crear nuestra vida. ¿Qué quiero decirme esta noche sobre mi día de hoy?

Y también se nos olvida que la vida tiene un sentido, transcendente. Que existe un Dios que nos ama y que nos cuida,… aunque no nos lo creamos y no pensemos en Él, Él sí que cree en nosotros y piensa en nosotros. Y la vida cambia completamente cuando tomamos conciencia de esa presencia de Dios en nuestra vida. Y es más plena. ¡¡Y es más feliz!!

Quería compartir esto contigo. En mi primer año de vida he aprendido muchas cosas. Y soy más consciente de pequeñas cosas que podemos conseguir. Andar, hablar, conducir, acariciar, besar, escribir,… cosas que no damos importancia, hasta que de repente un día no sabes hacerlas y tienes que aprender de nuevo. Y este segundo aprendizaje es más fuerte que el primero.

Y lo bueno es que todos podemos seguir aprendiendo, sin necesidad de que nos dé un ictus ;-))

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2 Comments
  1. Responder

    Elida feliz cumpleaños. Estoy muy de acuerdo contigo. Yo también desde el verano de 2011 también vengo cumpliendo años.

    Adelante con la vida y cada detalle.

    Besos

  2. Responder

    Vaya Diego!! No lo sabía!! Pues felicidades por tu segundo cumpleaños!!

    UN beso!!

    Élida

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