Antifragilidad, ¿qué es y por qué es importante?
Hoy te hablo de Antifragilidad.
La psicología durante años nos ha recomendado que seamos resilientes.
¡Y está bien, eh!
Es una gran herramienta. No te voy a decir lo contrario.
La resiliencia nos ayuda mucho en momentos difíciles.
Pero hoy quiero hablarte una herramienta / habilidad que te lleva a un nivel superior: la Antifragilidad.
Este término lo planteó Nassim Taleb en su libro: Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden (2012).
Pero antes de meternos en la Antifragilidad, voy a ponerte en situación.
La diferencia entre fragilidad, resiliencia y antifragilidad.
Vamos a ver tres formas en que se puede enfrentar al caos y la incertidumbre: Fragilidad, Resiliencia y Antifragilidad.
Imagínate una empresa en medio de una crisis enorme. En un momento de máximo estrés, de mucha incertidumbre, por ejemplo, en lo peor de la mal gestionada “plandemia” del COVID.
1.- Una empresa frágil, en esa situación, se hunde. Solo tiene una fuente de ingresos y como la incertidumbre se lo impide: K.O. No sabe adaptarse y acaba cerrando.
2.- Una empresa resiliente, es capaz de soportar esos cambios. Se adapta como puede, sigue funcionando, pero cuando se acaba esa situación difícil, vuelve a estar como al principio. Es como un muelle, que es estirado, se va adaptando, pero cuando lo sueltas, vuelve a la situación original.
3.- La empresa antifrágil va un paso más allá: no solo resiste a la crisis, no solo se adapta como un muelle, sino que aprende de esa incertidumbre, de ese caos. Se adapta, mejora y crece. Se vuelve mucho más fuerte bajo presión. Y crece justo por esa situación de caos e incertidumbre.
Ejemplos de empresas antifrágiles:
1.- Amazon. ¿La conoces? Sí, la empresa de Jeff Bezos. No sé si lo recuerdas, pero comenzó vendiendo libros online. Pero comenzaron a adaptarse y a diversificarse: comercio electrónico (casi cualquier cosa la encuentras allí), tienen su propia plataforma de series y películas (Prime Vídeo), e incluso, en la “plandemia” sacó sus supermercados físicos (Amazon Fresh). Incluso tiene su red propia de transporte para reducir su dependencia de otros. Así, es más fuerte y mejor.
2.- Tesla. Sí, la empresa de Elon Musk, también es un ejemplo de cómo prosperar, incluso en un sector sumamente competitivo y tradicional. Toyota, Ford, los grandes gigantes, tenían los motores de combustión interna. Tesla apostó exclusivamente por vehículos eléctricos. Durante la “plandemia”, muchos sufrieron interrupciones en la cadena de suministro de materiales. En lugar de paralizarse (como otros), rediseñó sus productos para usar microchips que sí estaban disponibles. Otros sufrieron, Tesla creció.
3.- Mi propia empresa. Yo viví una situación de incertidumbre enorme en la “plandemia”. Estaba acostumbrada a dar formación presencial en las empresas. De repente, ¡plufff! Todo se para: no hay formaciones, no hay reuniones… (ni siquiera había trabajadores en las oficinas). Pero no me quedé llorando, sino que vencí un pensamiento muy potente negativo que tenía (“No se puede dar formacion de habilidades de Inteligencia Emocional online con tu estilo”) y me lancé. ¡Y hoy en día sigo haciéndolo! Hago formacion presencial en las empresas y formacion online.
Vale, Élida, a las empresas le vale, pero… ¿y las personas? Además de ser resilientes, ¿pueden ser también antifrágiles?
¿Personas antifrágiles?
¡Claro que sí!
– Una persona frágil, ante cualquier golpe, un embiste, se quiebra. Se hunde y ya no puede levantarse.
– La persona resiliente, ante ese embiste, se adapta y luego, vuelve a su equilibrio anterior. ¡Ha superado el envés! Y vuelve al estado inicial
– Una persona antifrágil, cuando algo le ataca mucho, se adapta y aprende de esa situación, de ese caos que le genera. Sale de la crisis sabiendo más y más fuerte que antes. Ha crecido.
Claves prácticas para desarrollar la antifragilidad
Te doy claves para adquirir la habilidad de la antifragilidad:
1.- Aprende del error. Nunca sale bien a la primera. Los fracasos son una estupenda oportunidad para aprender.
2.- Saca tu creatividad. No te quedes dando vueltas a lo mismo, cambia el enfoque. Prueba en distintos escenarios y desarrolla las habilidades que necesitas en cada uno.
3.- Convierte el caos en oportunidades. Usa el desafío para adaptarte, mejorar tus resultados y crecer más.
4.- Vence tus propios pensamientos limitantes. Sal de tu caja. El principal enemigo está dentro de ti, con frases como: “No soy capaz”, “no sé”, “no lo voy a conseguir nunca”. ¡Para esos pensamientos! Atrévete a hacer cosas nuevas. Si no lo haces, seguro que no funciona, pero… ¿y si lo intentas?
La antifragilidad es una decisión, es una habilidad que puedes desarrollar con práctica, paciencia y valentía.
Cuando te enfrentes al caos, no te preguntes por qué a mí.
Pregúntate: ¿qué puedo aprender de esto?
Recuerda: puedes elegir entre romperte, resistir o crecer.
¿Cuál eliges?

Antifragilidad: Crecer caos e incertidumbre
Deja un comentario cancel