Celebración
Celebración. Aunque estos días estoy muy ocupada, como echo de menos el escribir en el blog, hoy he decidido que quiero poner en mi agenda un hueco para escribir. Porque ayer celebramos algo muy importante. ¡El segundo cumple de Alex!
Dos cumples
Como sabrás, Alex, al igual que yo, tiene dos cumples: el primero es el día que nació y el segundo es el día en que tuvo una segunda oportunidad para vivir. Y entre ambos días, solo hay 28 días entre medias. Y entre medias está mi ictus. Lo cierto es que cada vez que pienso en ese mes del 2012… ¡¡qué duro fue!! Sobre todo, no tengo la menor duda, para Ángel, mi marido. En 14 días estuvo a punto de perder a dos de las tres personas que más quiere en este mundo. ¡Y lo llevó siempre con una sonrisa!
Todos tenemos una misión
Sabes que creo firmemente que todos venimos a este mundo con una misión (si quieres leer más, pulsa aquí). Alex tiene una misión. Y su misión no duraba sólo 28 días. No. Por eso estamos de celebración.
Alex tiene una misión. Aún no sabemos cuál es exactamente. Pero intuimos por dónde puede ir.
Azucar, levadura
Este niño, sonriente, simpático, tierno, viene a este mundo a mostrarle la grandeza de un SER tal y como viene. Su DIGNIDAD, a pesar de ser diferente. Su grandeza, no a pesar de tener un cromosoma más, sino su grandeza, entre otras cosas por tener un cromosoma de más. Alex viene con el kit de la sonrisa, de la ternura, de la curiosidad, del cromosoma 21 triplicado, del amor a la lectura, de ser trasto, de ser bueno, de la empatía… ¡Todo unido sin poder separar una cosa de otra! Jamás me he imaginado a Alex de forma diferente. Jamás. Es más, si no tuviera todos sus ingredientes, no sería él. Es como una receta: echas azucar, echas levadura, echas harina, echas piel de naranja, echas huevos,… lo agitas bien, lo metes en el horno… ¡y el resultado es una preciosa tarta! de la que no puedes separar el azucar, ni la levadura.
Alegría
Por eso estoy convencida de que una de las facetas de mi misión es mostrar la alegría que siento, desde antes de conocer físicamente a Alex, por tener a mi hijo. Y más aún ahora que le conozco. Y no es una alegría añadida. No es una alegría tras superar un duelo. Es ALEGRÍA total desde el momento que supe que estaba embarazada. Esa ALEGRÍA total que se mantuvo exactamente igual cuando a la novena semana del embarazo nos dijeron que vendría con una anomalía cromosómica. Es ALEGRÍA profunda, en el alma, donde ningún problema le puede atacar.
Alex tiene una misión. Igual que tú, igual que yo. Él ya la está empezando a mostrar. ¿Y tú?

Celebración Alex. Alegría
Deja un comentario cancel