Fortalezas o debilidades. No sé si recuerdas que hace poco hizo un año que Juan Pablo, mi hijo mayor, fue capaz de vencer uno de sus mayores miedos. Él tenía un miedo inmenso a cualquier tipo de insectos, hasta a las mariquitas. Y hace un año fue capaz de vencerlo y coger una mariquita. Estaba emocionado y super contento. Y como escribí yo en un artículo “¡¡Y no era para menos!! Lo de menos es que fuera una mariquita, lo de más es que le tenía pánico. Y poco a poco, consiguió vencer ese miedo. Ayer por la noche, cuando se fue a acostar, estaba pletórico. ¡¡Se sentía tan valiente!!” (lo puedes leer aquí)
Pues hace unos días Juan Pablo me sorprendió bastante. Llegábamos del colegio y me dice: “mamá, hoy hemos hecho una excursión por el patio del cole buscando bichitos. Y yo he cogido varios escarabajos, una hormiga y ¡hasta un saltamontes!”. Yo le felicité mucho. Y de repente, sigue contándome la mañana: “¿Y sabes? Mis compañeros, cada vez que veían un bichito, gritaban: Juan Pablo, ven”. Y me contó que, como a sus compañeros les daba algo de miedo coger un bichito, le llamaban a él para que lo cogiera. ¡Porque él se atrevía! Y me decía, con una sonrisa en la boca: “es que a mí no me da miedo, porque soy valiente”.
Me llamó mucho la atención cómo Juan Pablo había conseguido, sin pretenderlo él, transformar una debilidad enorme en él, en una fortaleza, tan grande que los amigos recurrían a él para que usara su fortaleza para ayudarles. Su debilidad fue vencida con pequeñas acciones. Bueno, pequeñas o grandes, según se mire. Para mí puede ser pequeña la acción de tomar en la mano una mariquita, pero para Juan Pablo fue una acción enorme. Y con esas pequeñas/grandes acciones, su autoestima cada vez fue más reforzada. Y si tu autoestima crece, tú te vas atreviendo a hacer cosas que antes no te veías capaz de hacer.
Todos tenemos debilidades. Todos tenemos miedos. El cuento de “Juan SinMiedo” es eso, un cuento. Recuerdo que hace poco Juan Pablo le pregunto a una persona mayor, que qué significaba la palabra valiente. Y esta persona le contestó: “valiente es una persona que nunca tiene miedo”. Y yo, más tarde, para no quitar autoridad a la persona mayor, aproveche y saque el tema y le dije a mi hijo: “Juan Pablo, una persona valiente sí que tiene miedo, ¡todos los seres humanos tenemos miedos! Lo que le hace valiente es que es capaz de seguir adelante, a pesar del miedo”.
Todos tenemos debilidades. Y la buena noticia es que, si nos lo proponemos, las podemos transformar incluso en fortalezas. ¿Cómo? Con pequeñas/grandes acciones. Poco a poco, paso a paso. Pero al final, incluso los demás pensaran en nosotros para ayudarles en este tema.
Que no te frenen tus debilidades. No te centres en ellas. Si te centras en tus debilidades, te debilitas. Mejor cámbialas, con pequeñas acciones. Y transfórmalas en fortalezas. Y si te centras en tus fortalezas, te fortaleces.
Todos tenemos dentro a un niño que quiere coger insectos. ¿Te lanzas?
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Eso me suena a la sensación que tuve ayer tras haber hecho, por primera vez, sur.
Bueno aunque no tenía miedo, sino que había pensado que era difícil.
Un beso,
Carlos H.G.
Élida, eres maravillosa
Alexis D.
Me ENCANTÓ!! Se los compartí a mis hijos!!
GRACIAS querida Élida!!
Muchos besos,
Isabell P.
Me encantan tus mensajes, que parecen tan sencillos al leer pero profundos para ejercer..
Sandra B.R.
Hurra por Juan Pablo!
Koral B.