Inténtalo. Sigue intentándolo.

Ánimo.

El pasado Martes, Facebook me recordó un mensaje que recibí el 11 de Junio de 2012. Era de una antigua alumna y amiga, Inés Iranzo, que me decía: “Bien llegada a casa Elida! Esperamos desde Zaragoza que estés espléndida, como tu eres. Me ha encantado que me hayas aceptado como amiga, eso significa que has abierto facebook! Hacia arriba, adelante, hasta el infinito y mucho más….! Un abrazo lleno de amor y ternura para los 4”.

Ictus

Ese mensaje me llevó inmediatamente a los difíciles primeros meses de mi ictus. Y recordé una conversación que tuve la semana pasada con la persona que me lleva todo lo de la ley de protección de datos. Él, cuando se enteró que yo había sufrido un ictus, me dijo qué seguro que mi vida cambió radicalmente. Yo le dije que eso es lo que me gustaría, pero la realidad es que sigo enfadándome por “tonterías”; sigo desanimándome con más frecuencia de lo que me gustaría; sigo sin avanzar al ritmo que me gustaría. Si me sigues desde hace tiempo, admiro a personas como María Villota, o Irene Villa, que lo que les pasó hizo que su vida cambiara (para bien) radicalmente. Yo, lamentablemente, no lo consigo. Pero también es verdad que, lo que si que tengo en mi interior, es que ahora me doy antes cuenta de que ese enfado es por una “tontería” y que no merece la pena estar enfadada. Me doy cuenta antes de que he entrado en el desánimo y rectifico antes. Eso sí es gracias al ictus.

Fracaso … ¿o no?

Tú en tu trabajo, o en tus relaciones en familia, amigos, seguro que hay veces que no consigues hacer las cosas como te gustaría. Como decía Michael Jordan: “Puedo aceptar el fracaso, todo el mundo fracasa en algo. Pero no puedo aceptar no intentarlo”. Todos fracasamos, todos nos caemos. Sólo las personas grandes de verdad, consiguen evitarlos. La mayoría, caemos. Pero al final, lo que nos distingue no es si fracasamos, es si seguimos intentándolo.

Ralph Waldo Emerson decía que nuestra grandeza no esta en no caer nunca, sino en levantarse cada vez que nos caemos. ¡Nuestra grandeza está en levantarnos cuando nos caemos! Si me enfado por una “tontería” (fijate que lo he puesto siempre entre comillas: a mi me puede parecer importantísimo el motivo, pero al final es siempre una tontería si me separa del otro.

Así que voy a seguir luchando, voy a seguir intentando dar mi mejor versión siempre. Y si fallo, volveré a intentarlo. La madre Teresa de Calcuta decía: “Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite”.  ¿Quieres seguir levantándote cuando metes la pata? ¿Te apuntas a poner aceite a tu lámpara para que siga encendida? ¿Quieres dar tu mejor versión?

 

Intentalo Levantate-Elida_Coach

Intentalo Levantate-Elida_Coach

 

 

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