Él es un hombre de mediana edad, unos 45 años. Atractivo, más bien tímido, con tendencia a la reflexión y muy parco en palabras. De hecho, le cuesta expresar sus sentimientos, lo más profundo de su interior. Se siente más cómodo hablando de aspectos profesionales que de aspectos personales. Lo definiría como un animal de empresa, un lince astuto, preparado para enfocarse en el trabajo, en los resultados, en las negociaciones, en los balances… y asustado, como un gato que cae al agua, cuando se trata de bucear en sus profundidades.
Sin embargo, ha venido porque tiene un objetivo importantísimo para él. Para su vida. Recuperar su matrimonio. Intuye que en su esencia más profunda necesita apostar por ello. Está pasando un momento de crísis, los niños son algo mayores ya (están en la adolescencia) y la relación con su esposa se ha ido enfriando con el paso de los años. Intuye que en su esencia más profunda necesita apostar por ello. Lo intuye. Algo en su interior late con fuerza, gritándole que algo muy fuerte se romperá si no lo logra.
En su descripción de la situación me habla de falta de comunicación con su esposa, de años sin haber mostrado nada de lo que él tenía en su interior (necesidades, aspiraciones, sueños, dolores, etc.). Habla de una vida que se ha dejado llevar, más bien como una veleta que mueve el viento según sopla. Años pasados sin compartir aspectos de ocio y felicidad, sólo “obligaciones”. Está como enfadado con ese matrimonio que han creado entre él y su esposa. Son situaciones de las que me gustaría hablar en otro post.
Pero hoy me quiero centrar en algo que ha comentado: “estoy hecho un lío, porque por un lado quiero luchar, pero por otro lado no lo tengo seguro, como si quisiera abandonar.” Y ha añadido una cosa que me ha resonado por dentro como de gran importancia: “hoy sé que quiero intentarlo, pero no sé lo que pasará la próximo semana”. Y eso le desanima, le descentra. No sabe si luchar o no.
¿Qué pasará mañana?
Es la gran pregunta que muchas veces nos hacemos. En mis investigaciones de Inteligencia Emocional constato que en las personas hay dos grandes categorías de miedos respecto a los resultados: miedo al éxito y miedo al fracaso. Todos los miedos relacionados con los resultados se enmarcan en uno de los dos. Y ambos están relacionados con un tema: el FUTURO.
¿Qué pasará mañana? … Piensen en diferentes áreas de su vida. Y observen cuántas veces se han hecho preguntas como: ¿querré mañana luchar?, ¿tendré fuerzas para hacerlo?, ¿tendré las condiciones económicas necesarias para afrontar un proyecto?, ¿surgirán posibilidades?, ¿el otro reaccionará bien ante mi esfuerzo?, ¿Sabré hacerlo?, cuando vengan las dificultades, ¿sabré afrontarlas?… Preguntas de futuro. Nos llevan a lo que yo llamo sufrir por hipótesis.
¿Qué pasará mañana?
No lo sabemos. Nadie lo sabe. El futuro es engañoso. Nadie lo conoce y todos nos dejamos enredar por él. ¿Qué pasará mañana? ¿Ud. lo sabe?
Sólo hay una pregunta que puede vencer los sutiles engaños del futuro: ¿QUÉ QUIERE QUE PASE MAÑANA? Eso si que Ud. lo puede saber hoy, eso si que es presente. Hoy si sabe lo que mañana quiere vivir. Conteste a esta pregunta. ¿Qué quiero que pase mañana? ¿Qué quiero vivir la semana próxima? Y una vez marcado ese objetivo, que es real, hágase otra pregunta igual de importante: ¿Qué tengo que empezar a hacer hoy para conseguir que eso pase mañana? Acciones vividas hoy para vivir mañana lo que quiero vivir. Acciones para Resultados deseados.
Porque sólo así sabrá Ud. que está apostando y haciendo algo real por aquello que realmente quiere.
…Él es un hombre de mediana edad. Y ha salido con el corazón esponjado. Él sabe lo que desea vivir mañana. Y se lleva acciones reales para poner en marcha hoy y CONSTRUIR la vida que desea vivir. Venía con ropa de invierno. Y ha dejado el traje del miedo al futuro y el abrigo del sufrir por hipótesis colgados de la percha de la entrada. Ahora lleva ropa de primavera: unos pantalones de objetivos y una camisa fresca de acciones. Y el corazón ilusionado.
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¡Hola Élida! me alegro mucho de volver a leerte en tu blog.
Te agradezco tus reflexiones y que nos llames la atención sobre esa nueva pregunta: ¿qué quiero que pase mañana? y por tanto, ¿qué voy a hacer al respecto para que sea así?
En este sentido, a mí me surge esta otra reflexión: creo que a veces no nos hacemos esa pregunta alternativa, porque nos da miedo descubrir lo que realmente queremos. No estamos acostumbrados a hacer lo que sale de nuestro interior, sin embargo nuestra vida está llena de obligaciones que dejamos que nos roben el tiempo para dedicarlo a lo que realmente queremos.
Valoro la profesión de Coach y tu labor, porque gracias a ti y a personas que se dedican a hacernos reflexionar sobre estas cuestiones, podemos emprender acciones para conseguir lo que de veras queremos para hoy, y por qué no, también para mañana.
Un beso y feliz día. Cris.