Cambio, siempre cambio

Cambio, siempre cambio

Nuestro cuerpo está en un cambio continuo. Cuando algunas personas se me acercan y me dicen: “Élida, ¿a mi edad puedo cambiar?”, yo les contesto un ¡¡SÍ!! rotundo. Cada día hay más estudios de neurociencia que demuestran que nuestras neuronas son plásticas, lo que quiere decir que se adaptan a lo que estamos viviendo.

Mi ictus

Yo soy un buen ejemplo de ello. Tras mi ictus, zonas de mi cerebro, neuronas, murieron. Por eso no sabía hablar, por eso no sabía escribir. Pero, gracias a Dios, mis neuronas (al igual que las tuyas) tienen neuroplasticidad, es decir, pueden aprender una función que antes no sabían hacer. Por lo que, como mi cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a prácticamente cualquier molde, otras neuronas que estaban cerca de las neuronas que he perdido han sido capaces de asumir su función. Y así he sido capaz de aprender a andar. Por eso estoy siendo capaz de aprender de nuevo a escribir.

Cuerpo en continuo cambio

Nuestro cuerpo está siempre en cambio. Y en ese cambio influye mucho lo que comemos y también lo que pensamos, nuestras expectativas, el cómo nos tratamos a nosotros mismos, nuestra estima, etc.

¿Cómo afrontar el cambio?

Quizás tú quieras cambiar algo que no te satisface mucho. Para ello te recomiendo estos pequeños / grandes pasos:

Cuida alimentación

1.- cuida tu alimentación. Toma más verdura que carne. Come de todo con cierta moderación. Come tranquilo, masticando la comida, disfrutándola. Si tu cuerpo se siente bien tratado, se pondrá manos a la obra para ayudarte.

Cuida Pensamientos

2.- cuida tus pensamientos. Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que reafirmo que nuestros pensamientos vienen y es difícil evitar que vengan. Vienen sin que les demos permiso. Eso sí, lo que sí puedes conseguir es, una vez que han llegado, gestionarlos de manera que los pensamientos negativos se queden contigo o que no hagan nido en ti. Y eso depende totalmente de cómo cuides tus pensamientos. Y de cómo los cuides, acabarás sintiendo unas cosas u otras. Así que, cuando te venga un pensamiento negativo, inmediatamente, piensa en 3 cosas positivas. Así el cerebro irá tomando el hábito del cambio hacia lo positivo.

Cuida Expectativas

3.- cuida tus expectativas. Las expectativas, en muchas ocasiones, nos hacen sufrir mucho. Nos hacen sufrir por hipótesis. Y en la enorme mayoría de los casos esa hipótesis nunca se cumple… pero ya hemos sufrido por ella. Ya que pones a tu imaginación a trabajar, ¡ponla para pensar un futuro bueno!

Cuida como te tratas

4.- cuida el cómo te tratas a ti mismo. Mira lo bueno que tienes, no sólo lo malo. Es más puestos a elegir, ¡¡mira sólo lo bueno!! Así tu autoestima se sentirá bien cuidada y crecerá.

A tu edad puedes cambiar cualquier cosa. Solo necesitas hacerlo desde el amor. Con cuidado, con delicadeza. Como tratarías a un niño pequeño. Porque tu interior quiere cambiar. Ayúdale.

Da tu mejor versión. Saca la mariposa que está dentro de ti.

Cambio. Alimentación. Pensamientos. Expectativas. Como te tratas. Imagen Boris Smokrovic

Cambio. Alimentación. Pensamientos. Expectativas. Como te tratas. Imagen Boris Smokrovic

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Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo. Y si crees que puedo ayudarte para dar tu mejor versión, cuenta conmigo.

 

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