Cucharas Largas: Ganar-Ganar

Primero: un cuento

Un señor que quería ganar siempre llegó al país de las cucharas largas. Allí, encontró una sola casa. Estaba dividida en dos alas: el ala Oeste y el ala Este. En la puerta ponía: “País de las cucharas largas: éste pequeño país consta solo de dos habitaciones: NEGRA Y BLANCA. Para recorrerlo, debe avanzar por el pasillo hasta que éste se bifurca. Si quiere visitar la habitación negra, doblará a la derecha y si quiere visitar la habitación blanca, doblará a la izquierda.”

El señor avanzó por el pasillo y, en la bifurcación, dobló a la derecha. El pasillo terminaba en una puerta enorme. Comenzó a escuchar los “¡Ay!” y quejidos que venían de la habitación negra. Por un momento las exclamaciones de dolor y sufrimiento lo hicieron dudar, pero siguió adelante. Llegó a la puerta, la abrió y entró.

Habitación Negra

Sentados alrededor de una mesa enorme, había cientos de personas. En el centro estaban los manjares más exquisitos que cualquiera podría imaginar y aunque todos tenían una cuchara con la alcanzaban el plato central… se estaban muriendo de hambre. El motivo era que las cucharas tenían el doble del largo de su brazo y estaban fijadas a sus manos. De ese modo todos podían servirse pero nadie podía llevarse el alimento a la boca. La situación era tan desesperante y los gritos tan desgarradores, que el hombre dio media vuelta y salió casi huyendo del salón.

Habitación Blanca

Tomó el pasillo de las izquierda, que iba a la habitación blanca. Un corredor igual al otro terminaba en una puerta similar. La única diferencia, que en el camino, no había quejidos, ni lamentos. Al llegar a la puerta el explorador giró el picaporte y entró al cuarto.

Cientos de personas estaban también sentados en una mesa igual a la habitación negra. También en el centro había manjares exquisitos. También cada persona tenía fijada una cuchara larga a su mano… Pero nadie se lamentaba no quejaba. ¡Nadie estaba muriendo de hambre sino que daban de comer los unos a los otros! El hombre sonrió, había aprendido una lección. Se dio media vuelta y salió de la habitación blanca.

Mi bien o el de ambos

Este cuento de Jorge Bucay me llama mucho la atención. Todos, en nuestras relaciones con los demás tenemos esas dos habitaciones: la negra y la blanca. Todos podemos elegir si queremos ir a una o a la otra. Cuando elijo buscar sólo mi bien (mi comida, mi trabajo, mi presentación, mi dinero, mi, mi, mi…) acabo por no poder comer. La cuchara que tengo es muy grande y no me llega a la boca. Cuando elijo buscar el bien de todos, aunque de primeras me pareciera que yo salgo perdiendo, al final salen ganando ellos… ¡y yo!

Actitud Ganar-Ganar

Es lo que Steven Covey llama actitud ganar-ganar. No es muy frecuente, porque hemos sido educados la mayoría en competir y buscar nuestro propio beneficio. Pero cuando cambiamos nuestra manera de relacionarnos y nos ponemos en Ganar-Ganar… ¡¡todos ganamos!!

¿Quieres ganar tú y que los demás también ganen? ¿Te gustaría una casa en la que la puerta blanca fuera la única? ¿Quieres que te comente más acerca de esta actitud de Ganar-Ganar?

Si quieres que te ayude a conseguir tu objetivo, contacta conmigo. 💙

Ganar-Ganar-Cooperar.Elida_Coach

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