Jugar con la imaginación

Vamos a jugar un rato

Te voy a pedir que, durante un ratito, hagas un juego de imaginación. ¿Quieres?

Imagínate que tienes un hijo, precioso, simpático, que está comenzando a hablar, a comerse el mundo. Tiene una sonrisa que te hace enloquecer. Y no es para menos, ¡es la niña de tus ojos!

Un día, empieza a encontrarse mal. En el hospital te dicen que tiene leucemia. Comienzan los ciclos de quimioterapia. Tu hijo sufre (¡y tú más que él!), aunque nunca pierde su sonrisa. Los meses pasan y la leucemia se hace resistente a la quimio. Los médicos te proponen un ensayo nuevo, muy esperanzador. Tú aceptas de buen grado. ¡Cualquier cosa que sirva para salvar la vida de tu hijo! Pero, de repente, una bacteria nueva ataca a tu hijo (que cada vez tiene menos defensas). El tiempo corre en tu contra. Hay que atacar a esa bacteria, si no, no podrá entrar en el nuevo ensayo.

Sé que es difícil

Soy consciente de que es difícil imaginar algo así. Tus hijos siguen jugando, hablando, sonriendo, enfadándose,… Pero, por un momento, imagínate esa situación. ¿Qué harías? Estoy segura que harías todo lo que estuviera en tus manos. Y que pedirías ayuda a Dios. Independientemente de si crees en Él o no, en momentos así, una súplica saldría de tu corazón. Y agradecerías que otras personas clamen por tu hijo.

Imaginate que es mi hijo

Ahora te voy a pedir que imagines que ese niño no es tu hijo, sino que es el mío (sé que habrás sentido algo de alivio, tranquilo, es normal). Si fuera mi hijo, estoy segura que los lazos que nos unen harían que rezaras por mi hijo. Porque la empatía te permite sufrir en mi sufrimiento, ¿verdad?

La realidad

Vamos a dejar de jugar con la imaginación. Ni tu hijo ni el mio tienen, gracias a Dios, leucemia. Pero hay un niño de 5 años, que sí: José María. Y está luchando, con las pocas fuerzas que le quedan contra una nueva infección bacteriana. Y el 12 de Febrero comienza el nuevo ensayo clínico… pero tiene que ir limpio de bacterias. EL TIEMPO CORRE EN SU CONTRA. Yo no le conozco, pero lo siento como de la familia. Y mi empatía me hace rezar por él continuamente. Y me hace pedirte que reces por él.

Es un niño que necesita de nuestra oración. Si te hubiera dicho que Alex necesita de tu oración, ¿habría cambiado algo? Espero que no. Es un niño que necesita de nuestra oración. Y eso es lo más importante de todo.

La oración sirve… y mucho

Quizás pienses que tu oración no sirve de nada. Simplemente te recuerdo esta frase de Sta. Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltará una gota”. Por favor, que todos pongamos nuestra gota para crear este mar de AMOR.

¡GRACIAS!

Imaginación oración. Imagen Jeremy Perkins

Imaginación oración. Imagen Jeremy Perkins

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1 Comment
    • Míriam
    • 29 enero, 2018
    Responder

    Gracias Élida por hacernos sentir siempre el amor a los demás.

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