Deja la queja y toma acción: Cómo transformar tu vida ahora

Deja la queja y toma acción, ¡ahora!

Queja. Ayys, la queja. Hoy te voy a hablar de algo que probablemente haces todos los días, aunque no te guste admitirlo: quejarte.

¿Recuerdas que en mi último artículo te hablé de septiembre como ese momento de reinicio, de volver con energía para comerte el mundo?

Pues muchísima gente me escribió después de leerlo. Y hubo una amiga que me dijo esto:

“¡Me encanta, Élida!

¡Bendita rutina!

A mí seguir el día de forma disciplinada me produce alegría.

Es vivir lo nuevo con un método conocido.

Cuando todo el mundo se queja de la vuelta de las vacas, tú me propones que mire las ventajas de este tiempo con respecto a las de enero.

Realmente brilla en ti la curiosidad sobre la comodidad, la luz sobre la tiniebla.

Te agradezco esta invitación a la reflexión”.

Mi amiga, junto con otras personas, han descubierto que septiembre es el momento perfecto para comenzar a tomar acción. No están esperando a que las cosas cambien por sí solas, están tomando las riendas de su futuro.

Es cierto, mientras medio mundo se lamenta porque se acabaron las vacaciones, yo te invito a que veas las oportunidades que septiembre trae consigo.

¡Sí, oportunidades! Porque este es el mes donde puedes volver a poner en orden tu vida y tus metas, si realmente lo quieres.

Pero…

Pero hay un problema.

Vivimos en una sociedad que está enamorada de la queja. Nos quejamos de todo: del trabajo, del tráfico, del clima, de lo rápido que pasa el verano… ¡Parece que quejarse es lo único que hacemos bien! Y con el bienestar que nos ha traído la sociedad moderna, cada pequeño obstáculo parece digno de una queja gigante.

Sí.

Esto es así.

¿Y tú? Me dirás: “Ya, Élida, pero es que mi caso es diferente…”. Es la respuesta reactiva normal.

Te quejas porque tu trabajo te aburre, madrugar es un suplicio, tu jefe es insoportable y tu compañero es un borde. Y lo peor de todo: ¡no te gusta lo que haces!

La misma canción de siempre.

Datos de investigaciones científicas

A ver, la ciencia habla… y no es bonito lo que dice.

La queja no sólo cansa mentalmente, sino que tu cuerpo empieza a sufrir las consecuencias. La ciencia ya te lo ha dicho mil veces (yo no, la ciencia, si quieres molestarte, moléstate con la ciencia): estar en un trabajo que no te gusta te va a enfermar.

Literalmente.

Y si sigues quejándote sin moverte, tu salud te va a pasar factura. Cortisol disparado, estrés crónico, ataques al corazón. No es broma. ¿Vas a esperar a que te dé un infarto para cambiar las cosas?

Recuerdo una conversación con un alto directivo que cambio de trabajo cuando a un colega suyo le dio un infarto. (Recuerda el refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”)

Y no sólo es el corazón el afectado. Este estudio muestra como el estrés laboral continuo afecta a tu salud mental: depresión, ansiedad, agotamiento…

Te pregunto: ¿vas a hacer algo ahora, para que dentro de un año estés en otro trabajo, mirando hacia atrás y verte ya liberado de todo esto?

¡Deja de quejarte y haz algo!

Si estás en un trabajo que no te gusta nada, ¿por qué sigues sin moverte?

Haz algo.

No te digo que lo dejes mañana (eso es para los valientes). Pero empieza ya. Deja las excusas.

“Pero Élida, es que tengo facturas, no tengo tiempo, no sé por dónde empezar, bla bla bla…”

Ya lo sé.

Todos tenemos excusas.

Pero hoy, no hay excusa válida para no aprender algo nuevo. Lee libros, escucha podcasts, mira vídeos. Si tienes que ir a la universidad, hazlo. Pero no te quedes parado en la queja. Quejarte no te va a llevar a ninguna parte.

Sal del ciclo de la queja y entra en el ciclo de la acción.

¿Y tú qué prefieres?

¿Seguir 25 años más cómo estás?,¿o empezar hoy mismo a caminar hacia algo mejor?

Hoy es el día. Mañana no. Hoy.

Hoy es cuando debes empezar a tomar decisiones, a cambiar, para que en septiembre próximo te encuentres otra posición.

Deja la queja y toma acción.

Sé que puede parecer abrumador, pero… ¿imaginas lo que podría ser tu vida en un año si empezaras hoy?

Márcate un objetivo a largo plazo. Divídelo en objetivos a medio y a corto plazo. Si no sabes cómo fijar objetivos, busca ayuda. Contrata un buen coach. Eso puede marcar la diferencia entre estancarte y avanzar.

Divide tus metas en pequeños pasos. ¿No puedes cambiar de trabajo ahora mismo? Vale, pero empieza por el paso 1. Luego, continua por el paso 2. Si no te mueves, nada cambiará.

Nos gastamos un pastizal en un teléfono móvil sin pensarlo dos veces, y aún así, cuando necesitamos cambiar nuestra vida, ¿por qué dudamos en invertir en ayuda de un experto? Es curioso, ¿verdad? Cuando se trata de tu propia felicidad, de tu futuro, de algo tan esencial como tu bienestar, te lo piensas una y otra vez. Tomar acción hoy no es un lujo, es una inversión en lo que más importante: tú.

Cada paso que des te hará sentir más fuerte, aunque sea un paso pequeño. Más motivado

¡Hazlo ahora! Así Septiembre del año que viene puede ser completamente distinto.

Pero sólo si tú decides que así sea. ¿O vas a poner otra excusa?

 Queja Acción Elida_Coach

Queja Acción Elida_Coach

 

 

1 Comment
    • Anónimo
    • 19 septiembre, 2024
    Responder

    Tienes razón. Hay que aprovechar los comienzos para no repetir los errores y empezar a actuar en nuestra evolución…

    Un abrazo Elida

    Ana L

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