Locus interno y externo: experimento con ratas salvajes

Locus Interno y Locus Externo. En la década de los 50, Curt Richter, hizo un experimento (algo cruel, aviso) con ratas salvajes. Richter tomó una docena de ratas salvajes, con gran habilidad para nadar. Al ser salvajes, eran feroces y agresivas. Una a una, las arrojó al agua. Los frascos eran muy altos en comparación al agua que contenían, así que las ratas no podían agarrarse de los bordes, o saltar fuera. Los resultados lo sorprendieron: antes de 15 minutos de entrar al agua, las 34 dejaron de resistirse y se ahogaron.

Después, Richter dio un giro a su experimento. Metió otra tanda de ratas salvajes en los frascos, pero justo antes de que murieran de cansancio, las recogió, las secó, las sostuvo un rato para que descansaran y las volvió a meter en el agua. Este cambio, marcó una gran diferencia. ¿Cuánto tiempo crees que duraron las ratas? ¿Otros 15 minutos? ¿10 minutos? ¿5? No, las ratas nadaron durante 60 horas. (Sí, has leído bien: 60 horas). Richter escribió: “De esta manera las ratas aprenden rápidamente que la situación no es realmente desesperada”.

Cuando las ratas se enteraron de que no estaban condenadas, de que la situación no estaba perdida, de que podría haber una mano lista para ayudar, es decir, cuando las ratas creyeron que iban a ser rescatadas, continuaron nadando a un nivel que previamente se pensó que era imposible.

Obviamente, hay diferencias entre humanos y las ratas. Pero, al final, este experimento nos muestra algo obvio: todos necesitamos una razón para seguir nadando. Cuando tenemos ánimos, cuando recibimos estímulos, es una palabra, cuando tenemos ESPERANZA, todos continuamos luchando.

Esa razón muchas veces la buscamos fuera (que otro nos anime). Esta bien, aunque tenemos que ser conscientes de que habrá ocasiones que fuera no consigamos encontrar esos ánimos, esos estímulos. Esa esperanza no vendrá. Por eso, es mucho mejor buscar esos ánimos, esos estímulos, esa esperanza dentro de mí.

Es lo que los psicólogos han llamado locus externo o locus interno. Las personas con locus externo, suelen pensar que las cosas que les suceden son por suerte, o por causas externas a él.

Por tanto, una persona con locus externo atribuye su felicidad a otra persona o a la situación. Una persona con locus interno, en cambio, suelen percibir que lo que les sucede es gracias a su propio comportamiento. Por tanto, estas personas, atribuyen su felicidad a sí mismo y… ¡¡pueden trabajar para conseguir ser felices!!!

¿Tienes esperanza? ¿La buscas fuera (en otras personas) o dentro (de ti, en tu nivel más profundo: identidad o transcendencia)? ¿Crees que tu comportamiento influye en tu felicidad? ¿Necesitas hacer algún cambio en tu comportamiento?

 

Locus Esperanza Ratas_Elida_Coach

Locus Esperanza Ratas_Elida_Coach

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7 Comments
    • Anónimo
    • 13 julio, 2021
    Responder

    Elida. Interesante.

    Pero el problema de esta sociedad y estilo de familia es que en esos momentos no hay personas que te hayan sacado del agua ni una vez para saber descubrir el locus interno del externo.

    Se siembra desesperanza, miedo, mentira, muerte, soledad, crítica, manipulación falsedad, egoísmo, por todos los lados….

    Siglo XXI: La psicosis del “abandono”.

    U. P. Rodríguez

    • Responder

      Ubaldo, podría darte la razón en que esta sociedad no promueve nada el “sacar del agua” a nadie, que siembra la desesperanza, la mentira, la crítica… y eso hace que no podamos descubrir el locus interno.

      Algo de eso hay, te doy la razón.

      Al mismo tiempo, creo firmemente en la libertad de cada uno, lo que hace que, a pesar de que sea difícil, todos, repito TODOS, podemos asumir el control de nuestra vida.

      Si lo dejamos de hacer porque la sociedad no ayuda… ¡hemos caído en la trampa!

      Además, tú sabes bien (porque te conozco) que nuestro nivel transcendente nos lleva a reconocer a Dios… ¡¡¡y Él tiene infinito más poder que la sociedad!!!

      Así que, ¡a buscar dar nuestra mejor versión!

      Un beso enorme para ti y tu preciosa familia. ¡Gracias por enriquecer el artículo con tu comentario!

      Élida Peñalver

    • Anónimo
    • 13 julio, 2021
    Responder

    Ubaldo, opino lo mismo pero también sé que si tú eres esa persona q saca del agua , el ejemplo se contagia , y aunque no encontremos quien nos saque del agua los creyentes sabemos que Dios siempre está para darnos esa mano…y aunque a veces desanima no encontrarla físicamente no podemos rendirnos y hemos de tener la esperanza de q hay manos q nos sacaran.

    C. Isa

    • Responder

      C. Isa, cuando una persona, a pesar del desánimo que nuestra sociedad intenta transmitirnos, se pone a hacer lo que él considera adecuado para dar su mejor versión (que siempre implica dar algo a los demás, es decir “sacar del agua a otros”) como tú muy bien dices, ese ejemplo al final se contagia.

      ¡Y los creyentes sabemos que Dios siempre está dándonos Su Mano para sacarnos del agua!

      Gracias por tu aportación. Ahhhh!! ¡¡No pierdas nunca la esperanza!!

      Elida Peñalver

        • Anónimo
        • 13 julio, 2021
        Responder

        Elida, no la pierdo…siempre hay alguien detrás de la esquina q te sorprende y te hace seguir creyendo en la humanidad…Dios nunca nos abandona.

        C. Isa

        • Responder

          Esa actitud, querida C. Isa, es la que todos necesitamos para seguir nadando. La humanidad es EN BALANCE buena. Vamos a ver todo lo bueno y a dejar de poner el foco en las pocas (proporcionalmente) personas “malas”.

          Un besazo, querida amiga.

          Élida Peñalver

            • Anónimo
            • 13 julio, 2021

            Un besazo a ti también Elida

            C. Isa

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