Conversación de Juan Pablo con joven

¿Enterrados? Hace dos años, Juan Pablo estaba hablando con un joven y le estaba diciendo que tenía 6 hermanos, que con él eran siete hermanos. El joven le miro con cara extrañada, pensando: “se lo está inventando, pues yo os conozco desde hace varios meses y sé que sois dos hermanos”. Juan Pablo añadió: “¿Sabes? Yo soy el sexto y los cinco primeros están en el cielo”. El joven me miró con cara superextrañada: “¿En serio?”. Yo se lo confirmé. Juan Pablo añadió: “murieron cuando mamá estaba embarazada”.

Alma y cuerpo

Inmediatamente Juan Pablo me miró y me hizo una pregunta que jamás me había hecho antes: “mamá y cuando los perdiste… se que el alma está en el cielo, pero ¿los cuerpos dónde están?, ¿están enterrados?”.

Categoría de humano

¡Cuánto me hubiera gustado contestarle que sí, que sus hermanos fueron enterrados! La realidad es que en España los legrados (y más si son de muy poca edad, mis hijos tenían menos de 12 semanas de embarazo) los hospitales no les dan la categoría de humano a nivel de darle un entierro. Y la madre en ese momento está con una tristeza tan grande que no se pone a luchar por ello.

Visión transcendente

Me encanta la visión de transcendencia de Juan Pablo. Me apasiona ver cómo da fuerza al cuerpo, igual que al alma. ¡El ser humano es cuerpo y alma! Y los dos son importantes. Los cuerpos se merecen ser enterrados. Yo le contesté: “no pude, pero te aseguro que llegará un día en el que, cuando tú llegues al cielo, podrás jugar con ellos, completos, con su cuerpo y su alma”. ¡Y su sonrisa cubrió todo su rostro!

Preguntas

Es bueno contestar a todas las preguntas que nos hacen nuestros hijos. Todas. Los niños, nuestros MAESTROS, se atreven a preguntar cosas que, por vergüenza, o por no quiere hacer daño, por muchas razones, los adultos no nos atrevemos a preguntar (o a preguntarnos). Los niños ven el mundo con una sencillez enorme y esa sencillez les permite ver el mundo de una manera más global, más grande, más inmensa.

Jesús de Nazaret

Por eso me encanta cuando Jesús, el Nazareno, riñe a sus discípulos y les dice: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis”, ¡les está dando el verdadero lugar en su Corazón! Y añade, como un aviso a navegantes, para los adultos: “de los que son como ellos es el reino de Dios” (Marcos 10, 14).

Ojalá todos volvamos a ser niños, volvamos a ver la vida (y todo lo que en ella pasa) con ojos de niño. ¿Te apuntas?

       Enterrados Cuerpo Elida_Coach

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6 Comments
    • Anónimo
    • 11 julio, 2021
    Responder

    De verdad que me ha impresionado y además no se como podéis soportar las madres un drama como el no poder enterrar un hijo.

    María José S.

    • Responder

      Querida Marijose, al final el ser humano se “acostumbra” a ciertos dramas… lo contrario sería morir, ¿no te parece?

      No obstante, el pasado es el que es, y yo no puedo cambiarlo. Lo que sí puedo hacer es aprovecharlo para usarlo para ayudar a mi hijo a crecer como un HOMBRE completo. Y completo incluye, sin duda, su parte trascendente.

      Un beso enorme, preciosa

      Élida Peñalver

    • Anónimo
    • 11 julio, 2021
    Responder

    Que sabiduría la de los niños…

    Sara S.

    • Responder

      Si, Sara, son los verdaderos sabios.

      Una pregunta: tú si pudiste enterrarlo, ¿verdad?

      Élida Peñalver

    • Anónimo
    • 11 julio, 2021
    Responder

    Yo también le expliqué a Carol q tiene un hermano mayor en el cielo. Como tú no pude enterrarlo.

    Cada día intento vivir como una niña el día al principio del día es más fácil según va pasando…cuesta más.

    Pero mantener presente eso en mi cabeza me ayuda a ser una persona q vive con ilusión con ganas de hacer algo nuevo, con ganas de reír y hacer reír,…vamos como una niña. gracias por tu reflexión

    Isa C.

    • Responder

      Ayssss, Campanita, sí, mantenerte con espíritu de niña conforme pasa el día cuesta más. Te felicito por tenerlo presente en tu cabeza e intentar vivir con ilusión, ganas de hacer cosas nuevas, y con ganas de reír. ¡¡Si todos tuviéramos ese propósito en la mente todos los días, nos iría mejor!!

      Por cierto, es muy bueno que los hermanos sepan que tienen hermanos en el cielo. Les ayuda a estar en la tierra.

      Élida Peñalver

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