Procrastinación: cómo vencerla. Estrategias para mejorar tu Productividad
- 27 junio, 2024
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La procrastinación, ¿qué es?
Partimos de un hecho: la procrastinación es un hecho. Todos procrastinamos.
Sí, todos.
Todos. Unos de vez en cuando, otros casi son deportistas de la procrastinación. De élite.
Pero todos lo hacemos.
Definición de procrastinación (está en la RAE)
¡¡Oye!! por si te suena a palabrota o a insulto, es un verbo que está en la RAE. Procrastinar es ese hábito ¡tan horrible! de dejar para mañana lo que puedes (y debes) hacer hoy.
Mira: cuando procrastinas, no es que seas vago, no.
Muchas veces lo que te frena es el miedo al fracaso, o la ansiedad a no cumplir con tus expectativas (perfeccionismo, ¿te suena?) o simplemente falta de ganas.
La procrastinación es el más astuto ladrón del tiempo. Gestionar eficientemente tu tiempo implica resistir la tentación de dejar para después lo que puedes hacer ahora. Pero, ojo, no es solo fuerza de voluntad. Tienes que enfrentarte, además, a lo que está por debajo, las emociones que la provocan. Debes entender qué te frena, combatirlo y transformarlo en acción.
Cómo la Procrastinación Afecta tu Vida
Te pongo un ejemplo: tienes una lista de tareas tan larga como una semana sin pan. Deberías ponerte con ella (y lo sabes), pero, de repente, ordenar el despacho es la actividad más urgente y fascinante del mundo. O quizás, en ese mismo momento en el que te ibas a poner con el informe que tienes que presentar a tu jefe, de repente, te surge la duda transcendental de ¿qué fue de ese compañero mío de clase de sexto de primaria? y, claro, te metes a buscarlo en LinkedIn.
Te suena demasiado familiar, ¿o no?
Eso es la procrastinación, un astuto ladrón de tiempo que se disfraza de cualquier cosa que se convierte en importantísima, con tal de no ponerte a hacer lo que realmente tienes que hacer.
Tienes que quitarle el disfraz
Para quitarle el disfraz a este ladrón de tiempo, tienes que entender tus emociones y aprender a gestionarlas bien. Es la única forma de conseguir la productividad.
Debes tener claro tus sueños, convertirlos en metas y ponerte a luchar conseguirlos, observando continuamente para que la procrastinación no te los robe.
Es decir, ¡tienes que luchar contra ti mismo en muchas ocasiones! Cuando entiendes tus emociones y aprendes a gestionarlas, le quitas la máscara al ladrón del tiempo y recuperas la productividad. Que sepas que el coaching y la inteligencia emocional te ayudan muchísimo para dejar este pésimo hábito de una vez por todas.
Por tanto, para ver qué emociones están por debajo, tienes que hacerte preguntas del tipo: ¿Me preocupa no hacerlo perfecto? ¿Es mucha la tarea que tengo por delante y no veo cuándo ponerme? ¿Me asusta no estar a la altura? Responde siendo honesto contigo mismo. Porque tus respuestas te darán datos que te ayudarán a enfrentarte a tus miedos y gestionarlos de forma constructiva.
Estrategias para Superar la Procrastinación
Identificar las emociones de debajo
Cuando notes que tienes necesidad de posponer una tarea importante, detente y hazte esta pregunta: ¿qué es lo peor que podría pasar? Muchas veces te quedas paralizado (nos quedamos, que a mí me pasa también con más frecuencia de la que me gustaría) por el miedo, En esos casos, viene muy bien que veas lo que pasaría si sigues posponiendo esa tarea. Podrías perder un ascenso, podrías recibir una bronca de tu jefe. Pero ¿sabes? Te aseguro que eso es más manejable que el hecho de tener en tu cabeza continuamente el rum rum de “esta tarea importante no está hecha”.
No caigas en tus miedos
Muy a menudo tus miedos son exagerados. Seguro que lo sabes, pero por si acaso te lo recuerdo yo: nuestra mente siempre se pone en el peor escenario. Si te dices a ti mismo: “voy a ponerme sólo cinco minutos”, esa frase tan sencilla hace que tu cerebro se relaje (“vale, solo cinco minutos es poco”) y una vez que te pones, vas descubriendo que no era tan complicado. Y los cinco minutos se convierten en mucho más. Y esa victoria, que parece pequeña, hace que tu autoconfianza comience a crecer cada vez más.
Importancia de las recompensas
Ponte un sistema de recompensas. Sí, has leído bien: recompensas. La neurociencia ha demostrado que cuando te das recompensas pequeñas, tu mente se activa más. Y como quiere recibir más recompensas, se pone manos a la obra para seguir haciendo las cosas bien. Recompensas pequeñas, eh: un café que te gusta, una palmada en el hombro… Recuerdo un directivo que hizo un proceso de coaching conmigo que cada vez que conseguía hacer una llamada difícil se ponía un audio en el ordenador de aplausos. ¡Y eso le motivaba muchísimo! Poco a poco tu mente irá asociando el hacer tus tareas con sensaciones positivas.
Establecimiento de hábitos productivos
También tienes que desarrollar la fuerza de voluntad. Y no te engañes, esta sólo se fortalece con hábitos, con rutinas. Todos los expertos recomiendan que generes hábitos que te lleven a la acción sin pensarlo prácticamente. Por ejemplo, James Clear, en su libro “Hábitos atómicos” dice que, si quieres ir al gimnasio, te pongas el hábito de ponerte las zapatillas, te montes en el coche y vayas a la puerta del gimnasio. Ese hábito pequeño es obligatorio. Una vez que estas en la puerta, puedes hacer lo que quieras. Aunque, ya que estás en la puerta ¿cuánto te cuesta entrar?
Lista de prioridades
Te recomiendo que, a final del día o al comienzo del día, escribas tu lista de prioridades. Cuando las tengas claras, comienza primero por la tarea prioritaria que menos te apetezca hacer (“comete el sapo”). Así, te la quitarás de la mente y encima tendrás una gran victoria nada más empezar el día.
Imperfecto = humano
Ah!! y ¡date permiso para ser imperfecto! Creo que te asombraría la enorme cantidad de personas que me contratan para no ser perfeccionistas. La perfección es una trampa enorme y se lleva fatal con la productividad. Todos cometemos errores, todos metemos la pata en alguna ocasión. Acéptalo, no pasa nada. Cuando falles en algo, sigue avanzando. Aprende y mejora. Y ya está.
Resumen
Recuerda entonces: busca qué emociones hay debajo y gestiónalas de otra forma. Crea hábitos para fortalecer tu fuerza de voluntad. Date recompensas. Y sé humano, que se equivoca y sigue aprendiendo. ¡Vence al ladrón del tiempo que es la procrastinación!
Escribe tus experiencias en comentarios y comparte este artículo para que otros puedan beneficiarse de estos consejos.

Procrastinación Elida_Coach
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