La educación integral de nuestros adolescentes

Hoy tenemos una firma invitada. ¡Gracias, José, por tu colaboración! 

Navarra y España

Dicen que el hombre es de donde pace y no de donde nace. En mi caso, coinciden ambas circunstancias en un mismo lugar: Navarra.

Hoy me gustaría invitarte a viajar a nuestro Viejo Reino. Quiero hablarte de algunas cuestiones de actualidad sobre las que no me cabe duda de que el resto de España atraviesa una situación similar.

Aparecían en titulares de las portadas de Diario de Navarra de los pasados días 5, 6 y 7 de diciembre:

  • Un tercio de los menores navarros se ‘engancha’ a las apuestas por Internet. Las apuestas (ludopatía) y la pornografía ya se consideran adicciones patológicas.
  • Depresión y autolesiones al alza en los jóvenes. Un 10% de los (jóvenes) navarros necesita atención mental.
  • Navarra está a la cabeza en consumo de alcohol y borracheras en adolescentes. La edad de inicio está situada en los 13,9 años y las chicas beben más.

Como habrás intuido, el diario autonómico de mayor tirada de mi Comunidad ha iniciado una serie sobre problemas en la adolescencia. Viva actualidad. Desgraciadamente. Y no solo en Navarra.

Es creciente en España el número de personas que se ven atrapadas en alguna de esas situaciones que están afectando, y de forma grave, nada más y nada menos que al bienestar emocional o incluso a la salud mental de los más jóvenes.

Educación integral

Existe en estos momentos, y no sin motivo, una seria preocupación por los malos resultados del Informe Pisa, que evidencia cómo las notas –y los conocimientos- de nuestros alumnos son cada vez peores. Y evidentemente, ahí hay mucho que hacer.

Pero tener estudiantes instruidos, con ser importante, no nos será suficiente. Por imprescindible que lo sea; que lo es.

Necesitamos unos alumnos que dominen la lectura, las ciencias, las matemáticas, etc.

Y, no menos, que estos chicos crezcan y maduren como personas sanas, con autoconocimiento y autoestima, equilibradas, alegres, responsables, con criterio propio, con habilidades personales y sociales… con inteligencia emocional.

Además, contamos con no pocos estudios que acreditan que la imprescindible educación emocional a la que aludo mejora los resultados académicos.

Hay quien quizás, incluso de buena fe, cree que esto de la educación emocional es una filfa. No sabe lo que yerra. Si el programa educativo es sólido, claro. Que, en esto como en todo, también hay vendedores de humo…

En mi mandato como consejero de Educación en el Gobierno de Navarra abordamos esta cuestión en serio y ya implantamos un proyecto de educación emocional (Educación Responsable, de la Fundación Botín) en 13 colegios públicos, con la intención de extenderlo después.

También desarrollamos sendos Sistemas de indicadores del grado de desarrollo de hábitos y valores del alumnado de Educación Primaria y del de Educación Secundaria.

Posteriormente a ello, se han llevado a cabo otras políticas. Cada uno es responsable de las suyas. Sin mirar al pasado, lo cierto es que, hoy, la realidad social nos interpela…

¿Qué podemos hacer?

Con todo lo que nos estamos jugando como sociedad, debería potenciarse cuanto antes una educación ajena a todo sectarismo. de cara, en este caso, a la detección, conocimiento y gestión de las emociones y para la mejora de las relaciones (con uno mismo y con los demás) en la comunidad educativa y en la sociedad en su conjunto.

Ya el medio de comunicación citado al principio de este artículo apuntaba algunas claves a trabajar: Inteligencia emocional (con la mejora de la comunicación que ella conlleva); formación (en el uso y contra el abuso de las TIC y frente a la idealización existente en las muchas veces tuneadas y tramposas redes sociales, en las que reina la posverdad y el Photoshop, y que tantos trastornos de diversa índole pueden causar); apoyo de los adultos –comunidad- y diálogo en familia (¿nos encuentran nuestros hijos disponibles en casa, al menos mínimamente?); normas y afecto (pocas normas, pero claras; mucho afecto y explícito); y una dosis de empatía, imprescindible ponernos “en sus zapatos”. ¿La escuela complementa adecuadamente la labor de la familia en estos ámbitos?

Necesitamos políticas de prevención, de detección temprana y de abordaje de estos problemas tan serios.

Hace unos meses, por poner solo un ejemplo, publicaba la Universidad Complutense de Madrid un estudio en el que se evidenciaba cómo el suicidio es la primera causa de muerte en jóvenes y adolescentes entre 12 y 29 años. Se viene denunciando hasta la saciedad. Pero por ahora esta terrible lacra no parece haberse abordado con los medios o recursos que su gravedad demanda.

Ojalá pudieran acometerse políticas de prevención, detección y erradicación ajenas a intereses partidarios y que contasen, en lo que a los menores afecten, junto a ellos, con el legítimo e imprescindible protagonismo de sus familias: la familia es la primera educadora y su complicidad con la escuela es clave.

De ahí, subrayo, la importancia de facilitar que cada familia pueda escoger en libertad la escuela, pública o concertada, con la que mejor se identifique.

Es más que hora de ponerse a trabajar con determinación ante los actuales retos.

Urgen planes, estrategias, objetivos y evaluaciones que reviertan esta situación. Una situación a la que debería ayudar el ejemplo de los líderes sociales, lo que no siempre sucede. Olvidamos, con frecuencia, que los hijos “escuchan” por los ojos.

Contamos con buenos profesionales en estos ámbitos, y existen en España programas educativos de acreditada solvencia, que vienen implantando centenares de colegios. Con programas de este tipo un colegio aporta un diferencial: se distingue y fortalece, al cuidar especialmente de su comunidad. ¡Qué esencial es cuidar de otros y cuidarse uno mismo!

La sociedad, las familias, demandan soluciones y los jóvenes las merecen. No intentemos inventar la rueda. Aprovechemos los muchos recursos que ya existen, aliviemos a los profesores de cargas burocráticas improcedentes, y dotémonos de cuanto precisemos.

Actuemos con inteligencia. También, a ser posible, con inteligencia emocional. Ello nos ha de abrir a un futuro mejor. Es ahí donde debemos avanzar.

José Iribas Sánchez de Boado

Ex consejero de Educación de Navarra, mediador y asesor familiar

Blog: https://dametresminutos.wordpress.com/

Educacion_emocional_jovenes

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