Cultura del esfuerzo: la lección detrás del reloj analógico
- 2 octubre, 2025
- Actitud, Construir, Crecimiento Personal, Elección, Esfuerzo, Futuro, Habilidades, Hábitos, Potencial, Productividad, Profesionales, Responsabilidad, Toma de Conciencia
La cultura del esfuerzo y el reloj.
He visto un video, que se ha hecho viral, de Operación Triunfo:
los jóvenes de O.T…. ¡¡no saben leer un reloj analógico!!
Lo comparto contigo.
Puede parecerte anecdótico, pero a mí me ha hecho pensar mucho.
Y saco tres conclusiones.
Con sus respectivas preguntas.
Primera conclusión: cultura general.
Como bien sabes, la mayoría de nosotros usamos relojes digitales
y que, a la mayoría, nos resulta más fácil ver la hora en digital, que en analógico.
Hasta ahí, normal.
Pero… ¿saber leer un reloj analógico es cultura general?
O, si eres de ciencias (como es mi caso),
¿tienes que saber que Góngora era un escritor?
Es decir, ¿solo tenemos que saber cosas de aquello en lo que trabajamos (o queremos trabajar)?
¿o es bueno saber un poco más de otros temas?
Segunda conclusión: cultura del esfuerzo.
Todos los niños aprenden de pequeños
a leer la hora analógicamente (en primero o segundo de primaria)
¿Por qué luego se nos olvida?
Y, me temo que, a muchos, muchísimos,
también se le están olvidando hábitos que luego, de adultos, van a necesitar todos los días.
Son competencias básicas,
como la puntualidad, la disciplina, el esfuerzo…
que están desapareciendo.
¿Crees que estoy exagerando?
Sigue leyendo que te voy a poner dos ejemplos muy claros.
1er ejemplo: alumnos de Formación Profesional
Tengo amigos profesores de FP (Formación Profesional). Se quejan que no pueden transmitir conocimientos de la asignatura a sus alumnos porque tienen que hablarles de aspectos relacionados con el esfuerzo:
- la importancia del horario;
- de que no pueden llegar tarde a la empresa si les da la gana porque se han quedado dormidos, porque ayer se fueron de juerga y no les apetecía levantarse;
- que tienen que obedecer al jefe: que si el jefe le dice “haz esto” no pueden contestar: “no quiero” o “no es mi tarea” o “es que no me apetece”.
Competencias que tú y yo ni siquiera nos planteamos, porque las tenemos totalmente instauradas en nuestro interior.
2º ejemplo: empresas a las que les cuesta contratar a gente
¿Te suena raro?
Pues, aunque te suene estrambótico, también está pasando en la empresa.
Directores de Recursos Humanos con los que trabajo, que me dicen que les está costando contratar a gente
porque llegan diciendo “este horario es que no me viene bien”
o “primero hablamos de cuándo me vas a dar las vacaciones”.
¿Perdona?
O socios de empresas de restauración que me dicen que cada vez le cuesta más encontrar un camarero.
Tercera conclusión: la paradoja del futuro laboral.
Alex, mi hijo pequeño, tiene 13 años y tiene síndrome de Down.
Él está siendo educado (por nosotros y por el cole):
- en cumplir un horario,
- en el orden,
- con disciplina y responsabilidad.
Y trabaja con constancia y ganas de trabajar.
Paradójicamente, muchas empresas valoran más estos hábitos que ciertos títulos.
Y yo digo medio en broma, medio en serio,
que va a llegar un día, en que a las empresas les convenga más contratar a Alex
que a un chaval joven, que no ha sido educado en cumplir horarios,
en hacer las cosas bien,
en obedecer órdenes del jefe…
Sé que, obviamente, no van a contratar a Alex para ser ingeniero de la NASA
(a mí tampoco) pero…
hay trabajos que, personas con discapacidad, como Alex, pueden hacerlos perfectamente
y, que encima, lo van a hacer muy bien
y, en cambio, los jóvenes “normales” (entre comillas)
no van a saber hacerlos, no van a llegar a tiempo y no lo van a hacer muy bien.
Ufff.
Como madre de Alex, me parece genial para él este futuro que vislumbro.
Pero como profesional que forma a gente de empresa, me preocupa mucho.
¿Qué estamos haciendo con los adolescentes y jóvenes?
¿Les educamos para esforzarse y darse… o para exigir sin dar?
El verdadero debate
Soy consciente que abro un melón.
No es un asunto de relojes analógicos o digitales. Es un asunto de cultura del esfuerzo.
El futuro de la sociedad y de las empresas depende de recuperar hábitos básicos que sostienen nuestra vida:
- Puntualidad.
- Compromiso.
- Disciplina.
- Responsabilidad.
Y tú, ¿qué piensas?
¿Estamos formando a jóvenes preparados… o desarmados ante la vida real?

Cultura del esfuerzo
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Aysss, sí. De hecho los profesores me dicen que, más que contenidos de la asignatura, su labor es más prepararles a la vida profesional en detalles cmo el que tú señalas, Ana.
Gracias.
Un beso, Élida
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