Renovación personal y éxito en septiembre. Oportunidad perfecta
- 3 septiembre, 2024
- Coaching, Crecimiento Personal, Desarrollo personal, Inteligencia Emocional, Liderazgo, Mejor Versión, proactividad, Profesionales
Renovación personal y éxito en septiembre
Te confieso que me siento como un niño con zapatos nuevos. Estoy ante el momento de más renovación personal y éxito. Para mí, septiembre es el verdadero inicio del año.
Mi mente sigue con la estructura del calendario escolar, como muchísimas personas. La energía renovada que traigo tras el descanso estival, el aire de novedad, y la sensación de “borrón y cuenta nueva” me motivan de una forma que ningún otro mes, ni siquiera enero, logra igualar.
Es cierto que enero intenta robarle protagonismo a septiembre con su famosa lista de objetivos, que, te reconozco, siempre hago. Pero la fuerza, la alegría, el empuje, la motivación que siento en septiembre superan con creces a cualquier otro mes del año.
Septiembre para mí es un momento de inicio, de recargar fuerzas para todo el curso escolar, para un nuevo ciclo. Y creo firmemente que, si también lo es para ti, puedes aprovechar este mes para impulsarte hacia nuevas metas y desafíos.
¿Por qué septiembre tiene este poder? He estado pensando en el motivo y he detectado varias razones. Dejo para el final la más poderosa para mí:
El descanso estival y su restauración en la mente y en el cuerpo
El largo descanso estival ayuda mucho. La neurociencia muestra que cuando tomas un descanso largo, especialmente si es en contacto con la naturaleza (como es mi caso), reduce significativamente el estrés. También trae un aumento de la creatividad y de la motivación. Por eso noto que en septiembre las ideas me fluyen con más facilidad, muchas más que en otra época. Y tú, probablemente, te sentirás con más energía y fuerza para asumir nuevos proyectos, desafíos, etc.
Por eso, septiembre, es el momento para aprovechar este impulso natural.
Ritmos circadianos: clima y luz
Como doctora en biología, sé que hay otro factor que a mí concretamente, por vivir en el hemisferio norte, me influye para bien. Septiembre tiene un clima más moderado y los días son más largos que enero, más frio y con más oscuridad.
Y eso hace que, en septiembre, aumenta los niveles de serotonina, el neurotransmisor que regula el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad. Por eso, ahora mismo mi estado es más positivo y proactivo que en enero.
“Deberías”: Presión social
Otro aspecto que noto que me influye (y que te lo digo por si tú notas que te puede influir) es que enero hay como más presión social, más “deberías”: debes marcarte objetivos, debes empezar a cambiar cosas, debes conseguir avances enseguida. Debes, debes, debes. Esos “deberías” muchas veces lleva a sentir una presión innecesaria (aunque la “aceptamos” con gusto). Y claro, al final, los objetivos de enero, salvo que contrates un coach, tienen una tasa de fracaso del 80%. Y no lo digo yo, lo dice Rozental en un artículo en Psychological Science (2020).
En cambio, septiembre lo tenemos más integrado de cuando éramos niños. Y eso hace que, al no tener esas expectativas tan enormes encima, nos sentimos más libres para ponernos en marcha.
La rutina: mi mejor aliada
¡Benditas rutinas! Para establecer nuevos hábitos, tienes que partir de cosas ya hechas rutinas, ya automatizadas. El cerebro necesita rutinas. Estas le permiten crear patrones hechos, que puede predecir, y que le reducen el estrés y el tener que pensar cómo hacerlo.
Así, cuando tiene automatizadas ciertas tareas diarias, puede emplear la energía en otras cosas, como la creatividad, ideas nuevas, nuevos proyectos, etc.
Además, la rutina, permite que mejores en eficiencia, en concentración, … Septiembre es el marco perfecto para construir sobre lo que ya tienes establecido. Rutinas y hábitos van de la mano.
Planificación estratégica:
El siguiente aspecto que da tanto poder a septiembre es que es ideal para planificar. Tienes cuatro meses por delante, por lo que puedes ajustar y ejecutar las acciones necesarias para terminar el año cumpliendo los objetivos que te propusiste en enero.
Y, sobre todo, tienes todo el año (el escolar) para poner las bases de los proyectos que quieres llevar a cabo ese año.
Aprendizaje. Siempre aprendiendo.
Y aquí viene lo más importante para mí: me encanta aprender. Tengo ese “chip” interior mental del aprendizaje continuamente activado. Septiembre es el regreso al cole, donde puedo seguir aprendiendo, disfrutando. Quiero “estrenar cuadernos”, es decir, estrenar ideas, formarme, buscar información y poner en marcha nuevos proyectos. Buscar de qué manera puedo seguir creciendo en todos los ámbitos: mental, emocional, espiritual, físico. Estoy en la línea de salida y quiero llegar al final de curso con matrícula de honor.
Lo que más me mueve es aprender, el querer saber más, no para ser más que nadie, sino para ser más yo misma. Cuanto más aprendo, más me conozco. Y cuanto más me conozco, más pongo mis talentos al servicio de los demás. Ese es mi propósito en la vida: ayudar con lo que sé (neurociencia, coaching e inteligencia emocional) a ti y a los demás.
Piensa tú: ¿qué es lo que más te mueve?
Si tú también quieres esa renovación personal y éxito del que te hablaba al principio, te invito a que saques un momento para reflexionar y pienses: ¿eres más de septiembre o de enero?
Y, lo más importante, piensa: “¿qué es lo que más me mueve?”. Porque cuando sabes lo que más te mueve, encuentras tu motivación interior. Y sabiendo lo que te motiva, encuentras tu fuerza interior.
Por favor, te invito a que aproveches la energía de septiembre para dar el primer paso hacia tu mejor versión, unida con tu propósito. No esperes a enero. El momento de empezar es ¡ahora!
Y si necesitas ayuda, ya lo sabes: ¡cuenta conmigo!

Septiembre, el mes ideal para la renovación personal y éxito. Elida Coach
Deja un comentario cancel
- Aprendizaje Continuo, autoconocimiento, bienestar, Clima, Coaching, creatividad, Crecimiento Profesional, Desarrollo Personal, Empoderamiento, Energía Positiva, Estrés, Éxito Empresarial, hábitos positivos, Inteligencia Emocional, Liderazgo, Motivación, Naturaleza, Neurociencia, Objetivos, Planificación Estratégica, Proactividad, Propósito, Reflexión, Renovación Personal, Rutinas, Salud Mental, Septiembre, serotonina, Transformación, Vida Equilibrada
Me identifico con todo lo que tan bien has comentado y añado el aporte de la ilusión y el pensar que uno va a disfrutar de todo lo que nos traiga este nuevo “curso”.
Un abrazo, Élida
Ana L.P.
¡Qué gran aporte has añadido, Ana!
Gracias por enriquecer mi artículo. Es cierto, la ilusión y el disfrute va siempre unido (para mí, al menos) con el aprendizaje. Al mismo tiempo, ¡es muy bueno separarlo y ponerlo como un punto aparte!
Gracias, amiga
Élida
¡Me encanta, Élida!
¡Bendita rutina!
A mí seguir el día de forma disciplinada me produce alegría.
Es vivir lo nuevo con un método conocido.
Cuando todo el mundo se queja de la vuelta de las vacas, tú me propones que mire las ventajas de este tiempo con respecto a las de enero.
Realmente brilla en ti la curiosidad sobre la comodidad, la luz sobre la tiniebla.
Te agradezco esta invitación a la reflexión.
Gracias,
María Jesús M.R.
¡Muchísimas gracias por tu comentario!
Es verdad, la curiosidad es una habilidad que sigo intentando que crezca más y más en mí. La curiosidad tiene parte de asombro y parte de humildad. Dos grandísimas virtudes que tengo y que ¡¡QUIERO TENER MUCHO MÁS!!
Besos, Élida
Muchas gracias, Elida.
Yo, como tú soy más de septiembre:
– Comienzo de curso, que siempre es una novedad.
– El clima y la luz. Me gusta más el verano, en invierno los días son más cortos, y fríos.
– La presión social no me afecta mucho; no suelo tener expectativas enormes.
– La rutina y los hábitos me parecen necesarios.
– Pienso que aprender, si queremos lo estamos haciendo todos los días durante toda la vida.
– Lo que más me mueve es ser una buena hija de Dios, ofrecerle cada día, y ser útil y servirle en los demás.
Visi
¡Qué bonito lo que has compartido conmigo, Visi! Has desgranado uno por uno los puntos que he ido dando y has añadido lo que a ti te parece cada uno de ellos, ¡me encanta!
Y lo que más te mueve es lo que me mueve a mí, aunque cada una de nosotras lo explicamos con distintas palabras.
Besos enormes,
Élida