Descanso: cambia de actividad para recuperar energía

Descanso para recuperar energía

¡Necesitamos descanso! Estamos a punto de comenzar agosto.  Han volado más de 7 meses desde principios de año.  Es un pensamiento algo aterrador.  ¡El tiempo va demasiado rápido!  Tan rápido que a veces parece que nos deja atrás: el tiempo nos adelanta y nos deja atrás. Y nos lleva con la lengua fuera, cansados y agotados.

Por eso es tan necesario el descanso. El descanso tiene muchas cualidades que pasaré a comentarte en un momentito. Al mismo tiempo,  el descanso a “mitad de año” nos sirve para procesar los últimos meses, para que reflexionemos de qué hemos hecho y qué queremos hacer.

El descanso tiene grandes  beneficios  si abarcas distintas áreas: el área física, el área psicológica, el área espiritual. Y te propongo que en estas vacaciones cuides todas estas áreas.

 


El cuidado físico

La  neurociencia  es muy clara en este tema: durante el descanso, el cuerpo se recupera de los ritmos tan acelerados que llevamos durante el “curso escolar” (lo siento, todo mi ser sigue anclado en el año académico, para mí el año comienza siempre en Septiembre).

Cuando paramos y nos tomamos un descanso mayor estival, el cuerpo, al estar más al sol, incrementa más los niveles de la vitamina D, por lo que podrá mejorar nuestro sistema inmunológico.

Además, el  descanso físico  hace que disminuyan los niveles de estrés y de ansiedad. Y todo ello, hará que nuestra salud mental y emocional se recuperen.

Los antiguos griegos tenían el “scholé», que significa ocio, tiempo para el aprendizaje y el crecimiento personal. Es decir,  el cuidado físico nunca implica tirarse todo el día tumbado a la bartola.  No. Significa cambiar de actividad. ¡Cuánto me entenderás si, por ejemplo, te gusta, como a mí, el senderismo!

 


Reconectar con la naturaleza

Todas las grandes filosofías recomiendan este punto.  La naturaleza es el mayor camino para conseguir el descanso.  Y en estos “tiempos de locos” que estamos viviendo, mucho más.

En Japón, país que tiene un término (karoshi) para la muerte por exceso de trabajo, que hay mucha competitividad, mucho estrés producido por aumento de la hormona cortisol, con tasas más altas de suicidios, este país ha acuñado desde 1982 el término “Baños de Bosque”(Shinrin-yoku). Si te interesa leer más, puedes seguir leyendo aquí.

Estudios de neurociencia muestran como el tiempo que estamos en plena naturaleza, reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y aumenta la función cognitiva.  Es más, disminuye la actividad en las regiones del cerebro asociadas con la depresión (la corteza prefrontal ventromedial (CPFvm) y la Amígdala).

Además, tiene un efecto de promover la  calma,  la  claridad.  Por esto, te recomiendo las actividades al aire libre (caminar, nadar, respirar en un bosque).

 


Cuidado y fortalecimiento de las relaciones sociales

Los humanos somos  seres sociales.  Y el  individualismo   que tanto impera en nuestra sociedad, nos acaba haciendo daño.

Necesitas las  relaciones.  Necesitas estar con tu familia, sin prisas. Estar con los amigos, disfrutando. Durante el resto del año, a veces es “impossible misión”, pero  aprovecha el descanso estival para las celebraciones, para las cervezas con amigos, para tirarte al suelo a jugar con tus hijos, para mirar las estrellas junto a tu cónyuge.

Así,  reduces la sensación de aislamiento  que muchas veces arrastramos.

Así,  promueves la felicidad.  Ya que liberas oxitocina, la “hormona” del amor y del vínculo.

Ríe, pasea con tu gente querida, da abrazos, acaricia, da besos. Así  fortaleces las conexiones con los demás y mejoras el bienestar emocional.

Y, al mismo tiempo,  generas recuerdos duraderos,  que irán creando tradiciones en tu familia.

 


Recarga la mente

Cada vez la neurociencia lo dice más alto:  estar todo el rato trabajando no es bueno.  Es necesario tomarse un descanso del trabajo para ayudar a la mente a procesar, consolidar la información. Esto ayuda a la mente a relajarse y recargarse, lo que mejora la capacidad de concentración y la resolución de problemas. Es lo que se llama “afilar el hacha”. Los griegos sabían que la contemplación y el tiempo libre eran necesarios para el bienestar mental.

Por favor, durante las vacaciones estate sin hacer nada (sin móvil tampoco, por favor). ¡Y duerme! Con este último punto, ayudas al cerebro a realizar una «limpieza» de toxinas y a fortalecer las conexiones neuronales.

 


La reflexión y el crecimiento espiritual

El descanso es un momento en el que, al no tener las rutinas diarias que nos quitan tiempo para todo (trabajo, familia, compras, casa,..), podemos dedicar a la  reflexión,  a  meditar,  a  orar.  Santa Teresa de Jesús nos habla de los Cuatro grados de oración, siendo el segundo grado la Meditación y reflexión y el tercero el de Orar en Quietud (el cuarto es la Contemplación plena). El verano, al estar más relajados, es un momento idóneo para la  introspección  y la  conexión espiritual.

Y este punto, hay muchos estudios científicos que muestran que la oración (que incluye la meditación) cambia la estructura y la función del cerebro, mejorando la empatía, la compasión y la autoconciencia. También reduce la actividad en la amígdala, disminuyendo el estrés y promoviendo la calma y seguridad.

No sé tus creencias, probablemente serás católico. Independientemente de la religión que practiques, haz oración. Si eres católico (como muchísimos españoles), aprovecha y ve ante un Sagrario.  Haz oración de gratitud, de perdón, de intercesión por otros, etc.

Te aseguro (con la neurociencia) que  los niveles de estrés y de ansiedad bajarán y que tu salud mental mejorará  y fortalecerás tu resiliencia y tendrás más fuerza para enfrentar situaciones difíciles.

A nivel de reflexión, la psicología nos muestra que cuando te das un espacio para la  autoevaluación  y vas reajustando la dirección de tu vida, vas renovando con fuerza tu propósito.

Por tanto, te propongo que, en estos días de descanso saques tiempo para tu reflexión personal.  Pregúntate a ti mismo:

  • ¿qué momentos destaco de estos últimos 7 meses? ¿Qué victorias he conseguido) (por favor, hazlo a nivel laboral, pero también a otros niveles, por ejemplo: familia, cuidado de mi mismo, deporte, ocio, voluntariado,…) ¿Qué cosas no he conseguido?
  • ¿qué aprendo de mí de lo anterior?
  • ¿cómo quiero ser cada día? ¿qué es lo que quiero más? ¿qué es lo que quiero menos?
  • finalmente, ¿qué acciones puedo emprender para apoyar mis metas hasta el 31 de diciembre?

 


Conclusión

 El descanso veraniego es una gran oportunidad para cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu. ¡Aprovéchalo!  Cuida el descanso, las relaciones interpersonales, el cuidado a ti mismos, la lectura, el juego, el dormir…

Así, cuando llegue de nuevo el trabajo diario, las rutinas diarias, llegaras con la “batería” cargada para abordarlas con fuerza y energía.

¡Feliz descanso!

 

Descanso_energia_Elida_Coach

Descanso energia Elida_Coach

 

(Artículo escrito como colaboración para Woman Essentia)

11 Comments
    • Anónimo
    • 14 agosto, 2024
    Responder

    Excelente artículo. Lo deberían leer por todas las personas que estos días inician sus vacaciones.

    La mejor manera de descansar es aprender a no cansarse excesivamente, a no agotarse. Tan importante es leer la frase “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” del derecho como del revés; junto a la diligencia para hacer las cosas, es bueno decirse también: “deja para mañana lo que no puedas hacer hoy”; no cargues el hoy de más de lo que puedes hacer, y no dejes para mañana el descanso que necesitas hoy.

    Una persona cansada tiende a ser pesimista: quien habitualmente es de talante optimista, por ejemplo, reaccionará con una apatía extraña en él. A quien tiene una tendencia a preocuparse se le multiplicarán los motivos de inquietud y habrá que ayudarle a ver que en ese momento no ve las cosas con objetividad.

    José Miguel P.

    • Responder

      ¡Como me encanta tu aporte de leer el refran hacia un lado y hacia el otro, José Miguel! ¡¡Tienes muchísima razón!!

      De hecho, creo que una de las causas del enorme estrés crónico que muchísimas personas tienen es que quieren hacer muchas cosas en un día. Y no dejan tiempo ni siquiera para pausas pequeñas de 5 minutos caminando entre tarea y tarea, y la neurociencia muestra que esas pausas pequeñas (sin móvil) ayudan muchísimo al cerebro a recuperar su fuerza y capacidad.

      Y todos hemos experimentado en nuestra propia vida momentos en los que el cansancio nos hacía mostrar nuestra peor versión.

      Tu artículo, como siempre, enriquece mucho lo que intento mostrar.

      Gracias, Élida

    • Anónimo
    • 14 agosto, 2024
    Responder

    Excelente reflexión. Gracias, por compartirla.

    Esta mañana he recibido un email cuyo título era “aprovecha el verano para formarte”; y he pensado “el verano hay que aprovecharlo de otra manera”

    Nuria L.M.

    • Responder

      ¡Qué gran pensamiento has tenido, Nuria! Es cierto que tenemos que estar atentos, porque, de lo contrario “nos la pueden colar”.

      Tienes razón, el verano no puede estar para formarte, eso haría que no solo no descansáramos, sino que acumuláramos más estrés crónico. La ciencia ha mostrado como el estrés crónico puede ser mitigado con el descanso prolongado, la desconexión del trabajo, y la práctica de actividades de ocio. Por eso es tan necesario tomar descansos para recargar energías y prevenir el agotamiento.

      El poder estar con tiempo para “no hacer nada” impulsa nuestra creatividad y nuestra salud mental. Así conseguimos que el cerebro descanse y se regenere. Y con un cerebro descansado y con más capacidad creativa, ¡conseguiremos llegar a la incorporación al trabajo con más capacidad de solucionar problemas!

      Gracias por enriquecer mi artículo, Nuria.

      Élida

        • Anónimo
        • 14 agosto, 2024
        Responder

        Élida, gracias a ti. Lo que comentas lo experimento cada año cuando retomo el trabajo tras un descanso largo en agosto. Y es que planteo soluciones diferentes sin haber conscientemente pensado en ello.

        Nuria

      • Anónimo
      • 14 agosto, 2024
      Responder

      Siii, nos saturan con lo mismo y hay que parar y descansar.

      Pilar C.

    • Anónimo
    • 14 agosto, 2024
    Responder

    El paso del tiempo, a medida que te haces más viejo, presenta una característica logarítmica.

    El mismo periodo de tiempo, un año, pongamos por caso, se te hace, cada vez, más y más corto.

    Cuando teníamos un año, vivir un año más era como volver a vivir toda nuestra vida pasada. Así, durante nuestra infancia, el tiempo entre una Navidad y la siguiente. O entre unas vacaciones de verano y las siguientes, se nos hacía larguísimo.

    Pero a medida que vivimos más años eso empieza a cambiar. Lentamente al principio, pero de forma inexorable.

    Ahora que tengo más de 70 años, un año más es poco menos que 1/70 de mi vida pasada.

    ¡Y transcurre en un soplo!

    Santiago M.G.

      • Anónimo
      • 14 agosto, 2024
      Responder

      Que bonita reflexión y que cierta. Cuando mis hijos eran pequeños también me parecía que transcurría muy lento, y ahora vuela…como volará el verano también.

      Pilar C.

      • Responder

        ¡Gracias, Santiago! Porque tu reflexión me ha hecho pensar mucho y me ha ayudado a entender ciertos pensamientos que surgían en mí.

        ¡Gracias por enriquecerme a mí!

        Élida

    • Anónimo
    • 14 agosto, 2024
    Responder

    Ralentizar nuestro descanso.Las vacaciones son vacaciones para todo.Yo desconecto siempre en el mismo lugar,sin actividades extra dándome más tiempo a mi cuerpo y mi espíritu .No necesito nada más.

    Un abrazo enorme Elida.

    Álvaro M.

    • Responder

      Alvaro, que expresión más bonita has usado: “ralentizar nuestro descanso”. Imprimir lentitud. Hacer las cosas despacio, lentamente. Aposta.

      Justo lo contrario que hacemos muchas veces la mayoría de las personas a diario en el resto de meses: querer hacer muchas, muchas cosas en 24 horas. ¡No tenemos tiempo!

      Esto es una de las causas del enorme estrés crónico que muchísimas personas tienen que no dejan tiempo ni siquiera para pausas pequeñas de 5 minutos caminando entre tarea y tarea, y la neurociencia muestra que esas pausas pequeñas (sin móvil) ayudan muchísimo al cerebro a recuperar su fuerza y capacidad.

      Por eso es tan necesario el descanso prolongado estival. Porque sana nuestro cerebro, e impulsa nuestra creatividad y nuestra salud mental.

      Gracias por enriquecer mi artículo, amigo.

      Élida

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