Plasticidad neuronal: el principio que cambió la neurociencia (y puede transformar tu vida)

 

Plasticidad neuronal

Las neuronas son, casi, el principio de todo.

Quizás sea algo exagerada esta frase. Está el corazón, que impulsa la sangre a todo el cuerpo. Están los pulmones, que meten el oxígeno para que funcione todo.

Pero, al final, todo está dirigido por el cerebro. Y la célula del cerebro es la neurona.

El descubrimiento que cambió la neurociencia

Y hoy te voy a contar algo que cambió la neurociencia. Y que puede transformar tu forma de vivir.

Allá por 1949, Donald Hebb propuso una idea que causó una revolución: las neuronas que se activan juntas, se conectan juntas. Nació la plasticidad sináptica o la plasticidad neuronal.

¿Qué significa esto en la vida real?

Te lo traduzco al lenguaje “normal”: si repites un pensamiento, o una emoción, o una acción, tu cerebro refuerza y fortalece ese camino. Como un sendero en el campo, cuanto más lo usas, más se va marcando. Lo que repites muchas veces, se convierte en automático.

Un ejemplo claro, cuando aprendiste a conducir, tenías que hacer conscientemente cada acción (girar la llave, mirar el retrovisor, cambiar de marchas, etc.). Con el tiempo y la práctica, ahora lo haces de forma inconsciente. Eso lo consigues por esa plasticidad neuronal.

Por eso los hábitos instaurados son tan resistentes al cambio. Cuanto más tiempo mantienes un patrón, más fuerte se vuelve la conexión neuronal que lo sostiene. El sendero se hace más fuerte.

El poder (y el riesgo) de la repetición

Ahora,

El cerebro no distingue si ese hábito es bueno o malo para ti. Solo lo refuerza lo que repites.

Si estás en la queja, en el miedo, en el desánimo… cuando eliges esos caminos, tu cerebro “ve” que los repites y se dice: “Ok! Fortalecemos esta ruta neuronal”.

Tanto si es positivo, como si es negativo.

Esto explica la indefensión aprendida: si una persona vive una y otra vez situaciones que no puede cambiar haga lo que haga (¿recuerdas el cuento del elefante clavado en una estaca?) su cerebro aprende a rendirse. A no luchar.

Lo veo muy a menudo: personas brillantes atrapadas por el síndrome del impostor, directivos paralizados por el perfeccionismo,… No solo aprendemos conocimientos, también aprendemos actitudes y emociones. Y las reforzamos, nos demos cuenta o no.

¿Se puede reprogramar el cerebro?

Hay una buena noticia, la plasticidad neuronal funciona en los dos sentidos: el mismo principio que explica ese patrón, también puede cambiarlo.

¿Cómo? Volviendo a entrenar tu cerebro.

¿Quieres aprender a hacerlo? Pon “Quiero” y te explico cómo hacerlo en otro artículo.

Pd. Recuerda: tu objetivo es siempre dar tu mejor versión. No te entretengas por el camino.

 

Conexiones neuronales fortalecidas por repetición

Plasticidad neuronal Elida coach

 

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