Procrastinar: aspectos que influyen y cómo evitarlo
Procrastinar: Enemigo gestión del tiempo
Según las estimaciones más recientes, el 95 por ciento de la población es proclive a este hábito (mal hábito) y el 20% reconoce que lo hace frecuentemente. ¿Sabes que tienes un enemigo muy silencioso, que te está acechando continuamente en la gestión de tu tiempo?
Muchos de mis clientes se ponen en contacto conmigo porque no consiguen gestionar bien su tiempo.
Llenan su agenda de muchas cosas, muchísimas, pero cuando termina su ¡agotador! día, su sensación es que no les ha cundido su jornada (¡a pesar de no haber parado!).
¿Te sientes identificado? Si es así, sigue leyendo, que esto es para ti.
Procrastinación
El enemigo silencioso del que te hablaba hace un momento, es la procrastinación (parece una palabrota, pero es el termino científico, que viene del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, mañana). Según la Real Academia de la Lengua Española, significa Diferir, aplazar y tiene sinónimos como: diferir, posponer, retrasar, postergar, demorar, retardar, dilatar, aparcar.
Trae consecuencias negativas
La procrastinación es la acción de posponer algo que tienes que hacer, que es importante para tu trabajo o para tu vida, pero que lo pospones a pesar de que eres consciente de que, al hacerlo, eso traerá consecuencias negativas.
¿Es pereza? ¿Es vaguería?
No es exactamente pereza, ni vaguería (aunque es cierto que ambos sustantivos pueden jugar un papel en algunos casos de procrastinación).
Factores que influyen
Realmente, procrastinar es el resultado de una variada interacción de factores psicológicos, emocionales y mentales o intelectuales. Muchas veces, las personas procrastinan por evitar el malestar asociado a una tarea, o por buscar gratificaciones instantáneas en lugar de recompensas a largo plazo, y también, en muchísimas ocasiones procrastinamos porque no sabemos enfrentar la ansiedad o el miedo al fracaso de una manera más adecuada.
Como experta en la gestión del tiempo, te traigo distintos aspectos que la neurociencia y la psicología nos muestran para explicar esta acción de procrastinar.
Primero, la motivación:
Si la tarea que tienes delante no te parece interesante o relevante, es muy probable que pospongas hacerla. Tu cerebro va a buscar gratificaciones inmediatas, y como la tarea no te ofrece ninguna, muy probablemente procrastines inmediatamente (normalmente, te irás a las RR.SS.).
Segundo, que percibas como difícil lo que tienes que hacer:
Cuando percibes una tarea como muy difícil o abrumadora, evitas enfrentarla y entonces, lo más probable es que la pospongas indefinidamente. Para el cerebro, pensar en que puedes fracasar o pensar que no vas a ser capaz de completarla, le genera tal ansiedad, que decide no ponerse y posponerla. Es decir, procrastinar.
Tercero, la falta de estructura:
¡Cuántas veces pospones una tarea porque no tienes un plan claro o una estructura definida para abordarla! Cuando no sabes por dónde empezar o qué pasos seguir, es muy fácil postergar el ponerte y procrastinar.
Cuarto, las distracciones:
¿Quién no se ha puesto un minuto a mirar una cosa en el móvil y, ¡de repente!, se ha dado cuenta de que ese minuto se ha convertido en media hora (o más)?
Vivimos en un mundo lleno de distracciones, desde las redes sociales, a las notificaciones del teléfono, los correos electrónicos, etc. Estas distracciones nos alejan de nuestras tareas y nos hacen procrastinar sin ser conscientes de ello muchas veces.
Quinto, la falta de autocontrol:
¡Cuántas personas tienen dificultad para controlar sus impulsos! Esa dificultad de autocontrol que hace que caigas en tu impulso, hace que pospongas las tareas incluso cuando sabes que deberías hacerlas. Por eso es tan importante entrenar el hábito de la autorregulación.
Sexto, el perfeccionismo:
Si eres perfeccionista, ¡cuidado! Este te llevará con mucha facilidad a procrastinar por miedo a no cumplir con tus altos estándares. Es muy frecuente que pospongas la tarea a que enfrentes la posibilidad de no hacerlo perfectamente.
Ufff! ¿Qué hago?
Vale, Élida, sí, me ha quedado claro que procrastino más de lo que era consciente. ¿Qué puedo hacer para quitarme este “mal comportamiento”?
Existen muchas estrategias efectivas que puedes emplear para superar este comportamiento tan dañino para ti. Si te interesa, dímelo y escribo otro artículo para que las tengas.
Estrategia eficaz
Ahora te doy una muy sencilla, pero muy eficaz:
Como ya te he dicho en muchas ocasiones, tu cerebro siempre busca ahorrar energía. Por eso, si tienes el objetivo de “hacer informe de la empresa”, eso hará que tu cerebro se sienta colapsado y que busque posponer ese objetivo, es decir, procrastinar.
Ejemplo
Por eso, mi consejo es que dividas esa tarea tan grande en acciones mucho más pequeñas. Así tu cerebro verá que con mucha menos energía puedes conseguir tu objetivo grande. Por ejemplo:
1.- Definir la estructura del informe:
+ Decidir los elementos que debe incluir el informe (introducción, objetivos, metodología, resultados, conclusiones, etc.).
+ Crear un borrador inicial de la estructura del informe.
2.- Reunir información y datos necesarios:
+ Hacer una lista de la información que necesitas para el informe.
+ Recopilar datos (de informes anteriores o de bases de datos)
3.- Redactar la introducción:
4.- Desarrollar la sección de objetivos y metodología:
+ Definir los objetivos del informe de manera clara y precisa.
+ Describir la metodología utilizada.
5.- Presentar los resultados:
+ Organizar los datos de manera lógica y coherente.
+ Utilizar gráficos, tablas o diagramas para hacer los resultados más comprensibles.
6.- Analizar los resultados y sacar conclusiones:
+ Analizar los resultados obtenidos en relación con los objetivos del informe.
+ Extraer conclusiones relevantes.
7.- Sugerir acciones concretas que la empresa pueda tomar en base a los hallazgos.
8.- Revisar y editar el informe en busca de errores de gramática, ortografía y estilo.
9.- Finalizar y presentar el informe.
Cuando desglosas el objetivo en pasos concretos, en acciones concretas y manejables, facilitas que tu cerebro pueda abordar tu objetivo de manera más eficiente y sin sentirte abrumado por la magnitud de la tarea.
Es decir, en este ejemplo te he mostrado que cuando le das al cerebro la idea de que tiene que terminar todo de golpe, esto aumenta la probabilidad de que procrastines. En cambio, cuando planificas todo en pasos más pequeños, tu cerebro se pone las pilas con más facilidad.
¿Te viene bien que hable de este tema? ¡Vamos a dejar de procrastinar!

Procrastinar Elida_coach
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Gracias, Élida.
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Roberto R. L. de B.